Estimados, es para mi un honor, un privilegio, un placer y todas las demás palabras de júbilo que no me sé por mi escaso vocabulario, comunicarles que me he topado con una bruja gris. Digamos que nos descubrimos, o que nos encontramos, ya que cómo diría ella, cada quien encuentra lo que busca. Ahora me dispongo a narrar el goteo de sentimientos que se estrellan en el jugo gástrico de mi estomago. Después del propósito de quitarme la máscara de Don Cabrón, de huir del refugio que me protegía ante los incesantes azotes viles de la naturaleza, de quitar capas y capas de maquillaje, plástico, madera y acero inoxidable, granito, titanio, platino, un hindú haciendo yoga, lo más resistente pues, que me voy tropezando con ella ¡AKALA! (gracias Eli-Chema)
A pesar de los poderes divinos de Mondo, no creo que está vez pueda salvarme. Estoy enredado. Lo más misterioso del caso es que mi corazón palpita nervioso dentro de los barrotes costillares en mi torso, es como un perro que necesita salir a saludar a su dueño pero lo han educado a quedarse dentro de la casa y no hacer nada hasta que le abran la puerta. Primero saldría corriendo para saludarla, mearse de la emoción, recibir dos o tres palmadas y después escabullirse para el otro lado. Aquella bomba jadeante no deja de moverse y no me deja concentrarme en sus ojos, su boca, sus palabras y sus movimientos. Es como si fuera el cepillo aquel contra el que rosa una rueda de metal que crea electricidad o estática, o qué se yo de física. Cuando se está con ella la manivela está dale que te pego, dale más fuerte; cuando la dejo, la rueda gira un poquito namás y termina el abuso del aparatejo ese. Total que ahora llego cargado de electricidad y de alguna manera tengo que descargarla en está hoja virtual, eléctrica, para poder dormir.
No sé. No tengo ni puta idea. Soy un pelmazo, un idiota, un retrasado mental, un lelo, un baboso y todo lo demás en lo que se convierte uno con alguna brujita que le guste ¿Qué va a pasar? Sepa la madre, nos podemos enamorar o no volvernos a ver o algo entre esas dos opciones. Y no, no es divertido, es aterrador. Lo qué más me atormenta es que toda la experiencia anterior con brujas negras y blancas se fue al carajo, mezclándolas harían una gris, palitos uno, ok ok ok… ¿Qué si es más negra que blanca? Yo diría que si porque mi corazón late más pallá que pacá. ¡BUUUUU! ¡Ay nanita! No se asusten mushashos, vamos pian pianito.
¿De dónde sale lo negro? De que ella sabe que tu la necesitas más a ella de lo que ella te necesita a ti, que ella ha vivido cosas que tu no entiendes y probablemente jamás entenderás, cosas que rompen tu esquema, cosas que van contra lo que el jarabe de todos los días de hace alucinar como correctas, que tu intentaste y no te salieron, de que ella tiene el control y tu no, de que ella te repite y te repite y te repite “No te, clac, clac, claves.” Que el único pendejo que está tratando de ligar palabras con significado eres tu y para ella es todo cotorreo, tu pendiente de cualquier pista que te den y ella parsimoniosamente deslizándose en la vida. Porque tu hablas como degenerado exponiendo los secretos más tuyos, tu yo interior que es feo como Gollum, y ella calla, observa y escucha. En que ella valora más su libertad que su remota vida contigo, arriba la aventura y abajo lo cotidiano, cueste lo que cueste, inclusive tu mismo. Porque es testaruda y cree que las predicciones de las personas que más la conocen no se van a cumplir, porque aborrece la idea de que la sepan leer. Porque quiere tener opciones, quiere sentirse capaz de poder vivir lo que desee, sin darse cuenta que ese mismo camino ha fijado ya su curso y dirección. Porque es de descendencia francesa. Porque tu no la conoces, porque no sabes ni la mitad de lo que dices cuando crees describirla, porque jamás podrás ser tan cabrón, porque hagas lo que hagas ella se escapará de las manos, de las mías por lo menos. Por que yo escribo esto y ella probablemente esté dormida.
¡Por su puesto que lo he visto antes! El miedo viene de lo incierto pero también de lo incierto conocido, cuando ya sabes qué tan incierto puede ser. Should I stay or should I go now?
¿De dónde viene lo blanco? De su sinceridad, de su franqueza, de su autenticidad, de su honestidad, de su contundencia, de su coherencia, de su compromiso consigo misma, de su pena a decir ciertas cosas, de su concepto de intimidad, de su lealtad, de su respeto hacia ti, de su apego a las reglas básicas de cordialidad en una relación. De que es la única persona que te asegura que no te vas a clavar con ella. De su año en Paris al terminar la prepa, de ser foránea, de tener la piel morena y hablar con acento. De su afán por conocer y darte el beneficio de la duda en tus afirmaciones. De que de repente, si abres bien los ojos puedes darte cuenta de su nerviosismo, de sus ganas de estar contigo en realidad y no en la farsa de un amor que jamás despegará por mucho que calientes los motores. De cómo abraza a sus amigas, de su creencia en una amistad desinteresada entre un hombre y una mujer, de sus intenciones de amistad a pesar de la atracción, de su deseo por verte bien y dejarse ir a nadar en el lago que tu le llenas enfrente mientras no hagas olas. De su confesión de no saber si podrá contigo. De su perplejidad y posible enojo cuando me lea.
If I go there will be trouble, if I stay it will be double.
¡Qué intensidad! Y dale que te pego con la manivela, y dale que te pego con el cepillo aquel que quiere más electricidad aunque al corazón le den ganas de hacer pipí, tal vez de miedo, tal vez, quizá, quien sabe… probablemente la madre. Ay brujita gris pintada por mí… nadie más a quien culpar más que a mi. Juan ¿qué chingados quieres entonces? Vivir. Enamorarme. Comprarte una iguana para meterla en una jaula y controlarte, y así no puedas escaparte. Tenerte quieta, inmóvil, para no sentirme exigido a la aventura siempre, para poder relajarme, para poder estar contigo sin estarlo, para sentirme seguro en tu ausencia, para ser la estrella sobre los terrestres. Para que nunca me digas que no. Para que sepas que la cotidianidad conmigo siempre será aventura si te lo permites.
Quería llorar en la fuente sabes, quería arrojarme a ti y que lleváramos una eternidad juntos para que no te sintieras incómoda y así yo no sentirme incómodo y poder llorar a gusto. Es demasiado para mi, para el yo desenmascarado (gracias Eli-Chema, sí, las velocidades las meto de primera a cuarta de un jalón). Si no sale escribiendo, saldrá con el llanto; me encargaré de cargar siempre con papel y lápiz.