Digestión

January 29, 2006

Enredaderas

Filed under: Pensamientos

Tejiendo enredaderas en mi mente, trepándolas con mis sueños hasta donde estas tu, llegue a visitarte por un instante para asegurar que estuvieras ahí. Tu presencia sació el vació que rasgaba y arañaba mi alma, rasguños tan cotidianos y presentes que me había olvidado de ellos. Continué explorándote para probar tu existencia sin escuchar queja alguna. Pase por tu mente y tu corazón; llegue a tu esencia y salí para observarte. Me perdí en el abismo de tus ojos y caí rendido en la almohada de plumas que desenrolló tu confianza en mí. Salte por la borda de tus ideas y caí en el cauce de tu perseverancia. Recorrí el lago donde guardas tus lagrimas y me perdí en el bosque de tu sensibilidad. Trastoque tu prudencia y monte el potro salvaje de tu audacia. Termine mi análisis con la unión de tus partes, regresé a verte completa y me asombre de la imagen que aparecía frente a mis ojos, la admiración los infló y tu extensión saco escalofríos de mi espalda baja.

Un poco desconfiado de tu solidez te hice y te deshice millones de veces en mi memoria -cerré los ojos para no verte, para no tener pista alguna que seguir- siempre regresé al mismo resultado increíble. Eras tú la que aparecía en el espacio que dejaba para armar tu rompecabezas. Las pruebas para encontrarte una falla, una justificación para no amarte, no fueron efectivas, jamás te vi un defecto.

Salté de tu recinto al suelo, sentí el cristal de mis pies quebrarse al caer, me hinqué para tocarlo, elevé la mirada para encontrarme con la enredadera. ¿No la habían creado mis pensamientos? Quede atónito, era real, estaba ahí, no estaba soñando despierto ni creando mi ideal en mi mente como tantas veces lo había hecho. Mis rodillas cedieron y mis ojos condensaron vapor, trataba de matar el suelo a puñetazos, ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué hasta ahora?! ¿Por qué tenías que ser real?

Tantas veces te vi pasar delante de mí como una sombra flotando en la oscuridad, era el único que te veía. Los demás sabían de tu existencia más nunca te vieron, nunca te sintieron, caminaron a través de ti. Yo creía que tu existencia no era más que una mofa a lo que la sensibilidad nos dicta, burladote con tus formas de todo lo establecido por la visión acortada de hombres inteligentes. Mas tus formas eran tú, jamás creaste artificios para adornarte.

Me puse de pié y decidí atraparte de nuevo con mis ojos para refrescar el recuerdo vago que ahora tenía. Trepé la enredadera hasta donde te había dejado, seguías ahí. Dispuesta caminaste hacía mí para reconfortarme pues viste el nerviosismo en mis ojos, me tocaste. Salté hacia atrás. ¿Estarías segura de lo que estabas haciendo? Diste un paso adelante extendiendo tu mano. Esperaste hasta que mi mente cayera en cuenta de lo que estaba ocurriendo. Camine hacia ti imitando tu gesto, nuestras palmas se tocaron. Pareciese como si el ejercicio mental que yo había hecho lo hubieses hecho tu también. Sin embargo, no fue justo, tú lo llevabas haciendo ya de hace tiempo.

Abriste tus brazos y me diste entrada, sin nada, sin una armadura fría y hostil que antagonizara conmigo. La ternura de tu abrazo llenó de calidez mi desahucio, encerró mi corazón con una manta de esperanza y amor. Abrió mi mente para quitarle todas las dudas. Soy correspondido.

Cedo hoy a tu existencia, creo en ti y te admiro en todo lo que haces, te quiero. Aunque es corto el tiempo, jamás viví algo como lo que he vivido contigo. No importa lo que pase ahora, me has rescatado, me has revivido para nunca morir.

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://oscesno.blogsome.com/2006/01/29/enredaderas/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>


Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Jay of onefinejay.com