¡¡¡¡¡AAAAAAAAAARRRRRRRGGGGGGGGHHHHHHH!!!!!
Querida,
La película terminó con un mensaje rimbobante
esperando llegar a ser uno mas de los clichés
resplandecientes de los que te he platicado, que
trascienda el tiempo y se quede atascado en alguna
laguna mental que sólo resurjirá en el momento en que te
inundes de todo lo que quieres que sea que jamás podrá
existir. Después de haberla visto aprendí como
alumno ñoño y retraido las palabras dichas: el
verdadero amor no puede encontrarse donde no esta
verdaderamente y no puede esconderese donde existe
verdaderamente. Este es tal vez uno de los primeros
clichés, ya que la fuente bíblica lo lleva a años más
allá de lo que nosotros jamás podremos percibir nunca.
Pero también nos enseña que el amor ideal, el
perfecto, el que mi amigo sin saberlo Soren dice que
es el divino, ha estado presente desde entonces. Es
por eso que las llamamos diosas, es por eso que yo te
pongo en las alturas, como una ángel, mientras más
cerca estés de la divinidad será más fácil para mi
alcanzar la idea del amor, el amor platónico,
él mismo decía que lo que existe no es
más que una proyección de las ideas -más
alla de todo-, es por eso que nada de lo que tenemos
aqui es real, es sólo el mero reflejo de lo que es.
Heidegger ni siquiera nos hacer seres sino seres
ahí, ahí siendo aqui, somos también algo eyectado de
otro lado. Nietzsche nos convierte en el ser ahí hecho de
la gran subjetividad mundial, creados de lo que los
demás creen de nosotros, ligados como diría Ortega y
Gasset sólo con nuestras circustancias, creadas, como
Foucault nos instruye, de la historia, de las grandes
olas culturales que nos llegan de acciones del pasado,
de individuos que no conocemos de los que sólo
heredamos creencias, principios y puntos de vista. Sin
olvidar, por supuesto, a Freud, el que ya no es más lo
que era en su momento como autoridad académica, el que
nos envuelve en lo que congénitamente está dentro de
nosotros, los genes que nuestros padres, y para él más
nuestra madre, nos imponen, celosos, ambsiosos y
egoístgas ¿no es así Frank? Es decir, somos a penas
remedos de materia viva pero que no está, al parecer.
Aún así hay un hilo conductor, algo que nos guía y que
en el momento en que nos atraviesa nos usa para
hilar a la humanidad entera, el amor, el ideal del
amor, lo que en nuestra pequeñísima no-realidad nos
acerca más a lo real o a lo que creemos que debe ser
lo real porque se siente tan bien, porque enaltece
nuestros sentidos, porque nos lleva a la acción,
porque nos embriaga, nos eleva, nos conduce a dode
quiera y nos demuestra que es lo más importante -y
hasta nos confunde haciéndonos pensar que es lo único-, lo cual
creemos hasta que descrubimos que no podemos comerlo,
beberlo o cagarlo.
Tu representas, patéticamente, heróicamente,
realmente, ese amor en mi. Eres el receptáculo dónde
mi mente se ha fijado para descargar todo lo que me
no me atraviesa, todo lo que se queda en mi red, el colador
de lo sucio y lo impuro, lo superficial, lo delgado,
lo ligero, lo leve. Retengo en mis cables
entrecruzados lo que siente mi cuerpo que puede
resistir y se hace más pesado hasta que los horificios
se cierran y entonces, sólo y únicamente entonces
tengo que verte en mi mente, recordar y fantasear con
el futuro, dejarme ir como ave rapaz hacia el teclado
de la computadora y limpiarme, limpiarme de mis pesas,
y transferirlas a bytes y bits, y sin querer
queriendo, cual chavo del barril número ocho, querer
apenas llevarme el aura que te rodea con la gravedad
que tal vez pueda llevar consigo la materia que es
expulsada enérgicamente a través de mis dedos, sólo energía.
Te hablo a ti, digo las palabras que escirbo al escribirlas en voz
bajita para no confundirte cuando finalmente decidas
escucharlas.
Tuyo,
Oso
