Digestión

April 22, 2006

Desposado

Filed under: Pensamientos

El saco de vibraciones secuestra mi cuerpo, tamborilea, me aprieta y me avienta. Retenido por la acumulación múltiple de sus diminutos granos de piedra se sujeta de las ramas en la caja defendida por barrotes blancos acostados en horizontal, enrollados en una cortina carmín, apretujados en un tejido diminuto, aplastados sin tocarse, protectores, aprisionados. Guardianes del eco hiperrebotado, estrepitoso y sofocado; amedrentado por el latigazo tempestuoso del espacio anfitrión que lo seduce y lo invita ha hacerse uno doble en su agigantamiento incontrolable.

Tomado con las garras de garrapata de aquella sombra volátil con alas, se levanta por los suelos cual bolso acomodado en hombros para perderse en el ojo amarillento del gato que todo lo ve en los días y en las noches no hace más que sonreír si decide aparecer, o sorprenderse si decide no perderse. Brusco como sólo puede ser bajo el revoloteo de una animalejo abominable sin denominación, el viaje tortuoso hace estrellar las semillas de la tierra unas contra otras, empujándolas hasta colarlas por la tela descosida, espolvoreando el camino que ha de seguir hacia el iris.

Decidido a que el resto se vacíe en el espacio para ser arrastrado por el viento, la bolsa ya ni a medio llenar flota -mitad como cometa mitad como globo- sin apuntar dirección: como mal guía para las aves, resuelta a engañarte. El firmamento se colorea de yema, y las pestañas le acarician el vientre. A penas se reúne la fuerza de la gravedad en sus entrañas. Aquella vejiga volante sólo retine las moronas perdidas que una vez juntas me encarcelaron.

April 3, 2006

Atorado

Filed under: Vitácora

Que malo es empezar a escribir algo cuando no se sabe muy bien qué es lo que se quiere expresar. Lo único que hay es el impulso a decir algo aunque nadie lo escuche. Desde hace ya algunas semanas me siento nervioso, feliz, aterrado, inseguro, fuerte, débil, sentimientos tan contrastantes como entendidos que jalan en todas direcciones, tiran con una fuerza endemoniada sin llevarme a ningún lado, cada uno contrarrestando el jalón del otro, dejándome inmóvil a merced de los elementos. Resulta que estoy varado, navego a ningún lado, me asaltan los celos y el frenesí del amor en periodos no mayores a una hora, extrañando la estabilidad y la paz, la certeza, la firmeza de un pasado que no tiene baches y sólo muestra pureza, rectitud y aburrimiento. Será que la empresas más peligrosas siempre serán las más divertidas, jugar a bajar un pie de la cuerda floja mientras vientos huracanados te prueban como papalote. Así es, por vez primera me encuentro en un lugar visitado ya por muchos o que muchos creen haber visitado. Se acerca la hora cada vez más a destiempo, cada segundo. Estoy rendido, arrodillado ante lo que quiera _______ hacer conmigo.

Simple y llanamente, estoy muy enamorado, me atreveré a decir más que nunca, que me podría casar; también estoy a punto de irme de maestría (combinenlo con lo primero y analícenme como quieran), la fecha es el 30 de mayo, no tengo dinero, por ser gringo, por ser mexicano, por ser residente, por no ser residente, por estudiar una maestría en administración pública, por estudiarla en ciencia y política ambiental, porque el programa empieza en mayo y no septiembre, porque no estoy dentro de la normal no hay instituciones de financiamiento en donde quepa, soy aberrante. Es frustrante, yo hice lo que me tocaba, terminar bien mi carrera, tener un CV sólido, ser aceptado en el posgrado, y ahora el dinero es lo que falta, ni préstamos ni becas, sería un abuso acudir a mis mecenas hasta ahora vitalicios, tampoco tengo ahorros, o bueno, los tengo, pero son irrisibles cuando se les compara con la cantidad solicitada. Toda mi vida la estructuré para este momento, quienes me conocen lo sabrán. Esto de hacerme el mártir me sale muy bien, pero realmente me siento atorado, empecé a despedirme antes de tiempo y ahora me he quedado con casi nada y todo, como en todas las despedidas; si no me voy tendré que reconstruirme, me da una hueva aplastante. ¿De qué sirvió? Arriba la apatía.

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