La Invitación (Capítulo Final)
La frontera se hacia más grande, nada lograba que eso se detuviera, no importaba cuanto llorara ni cuanto me estremeciera, el avión seguía su curso. Vacíos llenaron el regreso, mi mente se quedaba contigo, viajaba por las calles a tu lado, volvía a ver la película de terror que nos llevo al contacto, escuchaba las canciones en tu cuarto, besaba tu hombro y probaba el helado de ese mismo día ahora tan distante. La gente que me recibió no eran más que sombras, la oscuridad me abría los brazos mientras despedía la luz que caminaba en sentido contrario dándome la espalda. Era preso de la incomprensión y la indiferencia. Ya no importaba para nadie lo que había pasado, lo importante es que estaba de regreso, proyectado en la monotonía, la sociedad predecible y la cárcel que reducía mi libertad a acordarme de ti.
¿Quién eras?
