Ah este pinche insomnio…
No quiero que sea mañana… pero ya es. He notado que mientras menos hago ejercicio más escribo, realmente creo que son las endorfinas que produzco, no sé, tal vez sea un síndrome de depresión superficial. Pero sí es cierto, yo no me levanto a trabajar cuando escribo, yo espero la inspiración o aún peor la necesidad de hacer catársis. Fui a México el fin de semana del 9 al 12 de febrero. Estuvo loco. Afortunadamente no vi a Liv, por lo menos no en persona, pero como siempre lo hago, como un fantasma, sigue apareciéndoseme, porque es la última y la única, como todas las demás. También vi a otras que fueron fantasmas revueltas en el claro objetivo de ir a echar desmadre. Lo único que no esperaba eran las pocas horas de sueño y el drama de las conversaciones que tuve, todas con mujeres.
Clavados y reclavados al pasado, nostalgeando a gusto y a disgusto, sin verlo venir, el ayer se dejó caer, así sin avisar, como chubasco tropical. Pase unas horas sobàndote, escuchando canciones viejas, tratando de hacer que mi corazón palpitara como antaño, pero no pude, no pude y me venció la ansiedad. I want to stay out all night with you. De nuevo prorrumpió el miedo de tal vez no volverme a sentir como me sentí ahí contigo, hace cuatro años, hace dos, hace uno, medio. And there goes everything and I don´t care. Ya no era ese otro que veía y sentía en tus ojos, en tus manos. Cuando nos tocábamos era como tocar a un extraño, porque ninguno de los dos estábamos ya ahí. ¿Y si me huberia quedado? Te hubiera perdido para siempre o por lo menos por el mismo tiempo que deje de tenerte en mi radar. Lugo viniste tu a enrojecer mi neuronas. Que linda te veías, como un ángel e igual de buena, tan tu, tan inocente, tan exquisitamente bella, como muñeca de pocelana. Y con la marea estrellada vinieron las preguntas, y los escenarios y las dudas, mis reclamos… los tantos “tal vez” que te indigestan y te llevan al vómito. Estuve paralizado unas horas pensando en lo que tendría que pasar para volver, lo primero sería irme, después que nos quisiéramos de vuelta. Pero no ahí, no así, seguías siendo tu y yo seguía siendo demasiado yo, tal vez más yo que antes y tu más tu que antes, así empezo la distancia una vez más. Al día siguiente lo nuevo, las expectativas, el ver tus ojos esperando algo que terminó con la primera historia que te conté para hacerte reír, despertó en ti una pesadilla mediana que no te dejó soñar aunque yo siempre estuve despierto. Lets cry boy, while the neighbors have their backs turned. I’m having trouble believing anything you say. Me fui para ir por los voladores, y entonces vi la sonrisa resplandeciente entre caras extrañas, y yo no sabía que hacer pues debía hacerte bajar más suavemente que antes. Resultó que tu ya habías bajado el tren de aterrizaje y sólo esperabas que yo encendiera las luces sobre la pista. Nos dejamos, nos prometimos que no, y lo respetamos a medias. Como tantas otras veces entre jeans apretados, a medio desnudar, como los preparatorianos más inexpertos terminamos saboreando algodón. Una vez más hacia otro lado, muerto de sueño, asqueroso sueño, sueño insoportable porque no lo puedo dormir.
No digerí. A penas empiezo a darme cuenta de lo que fue porque repito sabores de ese fin de semana… -Sábado 10, el desayuno al día siguiente de la peda, sabiendo que tu siempre qusisite una cosa seria y yo sólo tus caderas, tus nalgas, tu cuerpo que hábilmente nunca me dejaste sostener.
Digiero ahora, en lunes a las 2:30 am, cuando tengo miles de pendejadas urgentes que hacer mañana. Una semana entera me tomo para poder reflexionar, para dejar de ver estrellitas, enfocar el cristalino, tensar el iris, arrojar otra sospecha hacia lo que no quiero, indagar sobre lo que quiero tener, como anzuelo sin carnada en medio del mar. A propósito, no quiero que pique nada, no quiero nada, no quiero nada… no quiero reclamos, no quiero rencores, no quiero no quiero no quiero… tengo de nuevo cinco años, de nuevo como antier los tuve. Berrinchudo como siempre, pataleando, deseando secretamente volverte a encontrar en otros ojos y otra… boca… y otras cejas…y otra cabeza… y otra y otra y otra y otra. ¡BASTA! Ah este pinche insomnio…
