Digestión

March 26, 2007

¿Recuerdas?

Filed under: Vitácora

Ayer volví. Desde hace muchos años que no volvía a tener el mismo sueño, había habido algunos remedos del sueño, pero no el sueño sueño. Cuándo estaba en preparatoria tenía una fascinación con Gran Bretaña, sentía una gran atracción por ese país, nunca supe por qué. Pero soñaba que trabajaría ahí y que escucharía la música celta cada vez que saliera a caminar por el bosque. Soñaba que despertaría y la neblina rodearía mi casa, una pequeña casa en alguna aldea aledaña a una gran ciudad. Soñaba con días grises, con llovizna, con reflexiones profundas pero pacíficas que no inquietarían mis demonios. Soñaba con dormir sostenido por el aire paseando apenas unos cuantos centímetros sobre el pasto, zigzagueando por los árboles, encontrándome con hadas, con gnomos, con cascadas de polen que volaban y se enterraban en mi cabello. Soñaba con sonidos de agua, con días de pesca eterna, levantarse a las 4:30 a preparar la carnada, caminar hasta el riachuelo aquel o el foso de allá y platicar con los peces en voz baja, contándoles lo que las hojas de los árboles dicen cuando el viento les hace cosquillas. Soñaba con una vida contemplativa con música de fondo de tambores y flautas. Soñaba con gente perdida del color del bosque, totalmente mimetizados, indistinguibles, siempre presentes haciendo ruidos para sacarte del trance, pero justo en el momento en el que volteas para tratar de atrapar a alguno con la mirada, desaparece.

Esté sueño me confortaba, lo sentía tan real que sabía que todo iba a estar bien, que en el futuro estaría ahí. No sabía cómo ni cuando pero sabía que estaría ahí. Así que cualquier cosa mala que me pasara no era tan mala, no me hacía arrodillarme y suplicar por clemencia, como muchas veces lo he hecho, tenía la certeza de que pasaría y al final estaría flotando por entre los árboles británicos.

No sé que pasó hace un tiempo en que todo cambió y dejé de tener el sueño. Dejé de creer en que todo estaría bien, dejé de pensar que las cosas saldrían bien de alguna u otra manera. El cambio fue gradual. Quisiera volver. Quisiera sino creer que mi lugar está en aquella isla, que está en algún otro lugar muy similar, como la vida suburbana. Tener esa casa demasiado grande para los años otoñales, un par o una tercia de hijos, el estudioso, el deportista, la porrista, todos bonitos, todos brillantes, todos con preocupaciones superficiales como la ropa que usarán en la fiesta del viernes, o si no han podido estudiar para un parcial, o a dónde irán de viaje en el verano. Esa burbuja rosa que los papás tardan tanto en construir y aún más en mantener. Quisiera quedarme ahí, en la comodidad de la irrealidad, en el mundo bueno, sin gente deleznable, sin intenciones rastreras y jodonas. Estoy enamorado de esa idea. Locamente, perdidamente enamorado de esa idea. Eso es precisamente lo que busco en ti y en ella. Estoy cansado de ser cínico y creer que eso jamás será.

Pero cuando lo veo, lo echo a perder. No hay nada más suculento para mi que ver a alguien que vive en un mundo rosa y echarle chapopote. Pero es sólo por envidia, porque no importa cuanto lo intento nunca lo obtengo. No creo que sea porque no puedo tenerlo, pero lo boicoteo tal vez porque no creo merecerlo.

Pero ayer volvió el sueño, y volvió mi creencia, mi inocencia, mi ingenuidad, y no quiero perderla y no quiero que nadie me la deshaga. Ya llegué a mi límite, ya vi lo que es la vida triste y sola y mala y sin el ideal de un mundo con principios o valores, que por más ridículos que nos parezcan por algo están ahí, por algo han existido por milenios, por algo la gente los ha visto como buenos. Sí es un engaño de los halcones para aprovecharse de las palomas, prefiero vivir con ellos siendo paloma que sin ellos siendo halcón. Ahora recuerdo que ese era yo hace muchos años, me gustaría creer que así éramos todos, pero muchos no corren con la misma suerte. Yo era el que creía en la decencia, en el honor, en la verdad, en la humildad, en la sencillez, en la honradez, en las virtudes. Yo creía ciegamente que la voluntad lo puede todo, que la autodisciplina y el creer, el tener confianza en que algo sería si realmente se quería así. Era un gran ingenuo, lo que la gente me dijera lo creía.

Algún tiempo después descubrí el mierdero que hay detrás de ese mundo feliz, las cosas que la gente deshace, porque siempre es más fácil destruir que construir. Ahora lo que busco es gente que haya llegado a ese límite, el que sea, el que ellos decidan, y que de ahí construyan a base de voluntad, salgan del agujero, que sean sobrevivientes y que anhelen volar conmigo a través del bosque.

March 5, 2007

Embutido

Filed under: Vitácora

Mis manos tiemblan, mi cabeza revolotea con conceptos, gráficas, ecuaciones, más conceptos, teorías… economía el lunes, en menos de un semestre le he dado una repasada express y semicompleta a lo que vi en dos años de la carrera. El martes finanzas y estadística… ¿y después? Después me voy a Panamá a ver a un amigo una semana, por fin algo de playa y calorcito porque el pinche frío de cagada que hace aquí ya lo tengo hasta el pispiote. El Sol no sale temprano y no se quedá tarde, realmente no pensé ser tan susceptible a los cambios de luz pero es una mentada de madre y me urge tener unas buenas 12 o 14 horas de solecito al día. Pero ¿y después de Panamá? después de eso sólo queda mes y medio y toda esta aventura se termina… en chinga, ¿no les parece? Y como buen pinche nostáligico que soy ya empecé a despedirme, lo peor de todo es que un año en Nueva York no te da para conocer ni una décima parte de lo que esta ciudad ofrece, es adictiva, seductora, te impacta y te deja marcado para siempre. Desde que salí de mi HH institución de educación superior en México mi futuro se vuelve más incierto conforme más pasa el tiempo, no sé que va a pasar después de mayo. Quiero ir a Europa una vez más a saludar a mis amigas y amigos, España me espera con tres de mis hermanos del alma, Francia, Holanda, Alemania y Suiza… y de ahí, pues probablemente me largue a Ghana de voluntario, a hacer algo por los enfermos de SIDA o de Malaria. Ahora sí a ver si mis chicharrones truenan. Tengo el tiempo y la escasez de compromisos, así que ¿por qué no? Ha sido muy intenso este proceso, demasiado rápido y demasiadas cosas. No se pude digerir, el ejemplo anterior sobre la cantidad de cosas vistas en una clase me parece preciso. Así fue, 10 horas entre escuela y pasantía al día, trabajos, tareas, cafecitos, cenas, comidas, pedas, teatro, conciertos, opera… no mames, demasiadas cosas, intensisisimo… y puedo decir que NYC me quebró, pero es que nadie en el mundo entero le puede seguir el paso a las cosas que surgen aquí, ni siquiera puedes lanzar una red lo suficientemente amplia para atraparlo todo no importan cuan superficial sea el conocimiento buscado. Las cosas cambian todos los días, desde la bolsa, la nueva puesta en escena, la nueva galería, el restaurante de la esquina que te gustaba ya no existe, abrieron uno nuevo en frente… las opciones son amplias, de lo más jodido a lo más chingón a lo más raro. Voy a extrañar NY.

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