No sé si entre los tres o cuatro ociosos que se han encargado de mantener mi blog vivo haya alguien que se haya dado cuenta que he dejado de escribir pensamientos, cartas y cuentos. Mi bitácora se ha atascado de experiencias sin sabor. Tengo miedo, tengo mucho miedo. Veo fuera de mi ventana y siento al mundo cayéndome encima. El mundo como la herramienta para obtener lo que quiero ha pasado de ser objeto de mi creatividad a amo y señor de mis acciones. No tengo trabajo, no tengo dinero, no tengo novia, pero eso sí, tengo una maestría. He estudiado mucho, investigado más, pero no siento que mis capacidades hayan avanzado, por lo general mis calificaciones son buenas, pero ¿a quien chingados le importan las calificaciones? Pues a los que tienen malas calificaciones. Al final, todos queremos vernos bien.
La semana pasada recibí la calificación de mi primer parcial de economía de este semestre, de un 44/100 del semestre pasado a un reluciente 72/100. Los errores son muy estúpidos, parece ser que todavía no sé despejar una fracción… peor aún, no se que le ocurre a una fracción cuando el denominador aumenta. Traté de hacerlo menos diciéndome que a estas alturas esperó no estar haciendo algún análisis que dependa de un despeje. Pero al final todos queremos vernos bien. Siempre he querido ser el mejor, y nunca lo he sido, siempre he sido bueno o bastante bueno, pero nunca el mejor. A veces me sobo diciéndome que soy bueno o bastante bueno en muchas cosas. Creo que es cierto, soy bastante flexible y diverso, pero nunca sobresalgo sobre todos los demás. Tengo miedo.
Nunca lo hago porque tengo miedo. Tengo pavor de perderme de oportunidades, de cerrarme caminos, de dejar atrás cosas que no se si pudieron haber sido mejores. Soy un cobarde. No sé tomar decisiones. Al final del aletargamiento siempre termino lanzándome despistadamente a lo que más se me facilita, alargo la mano y me aferro de lo primero que toco. Pero no, no es cierto que simplemente floto por ahí, si algo lo quiero mucho mucho mucho soy como un halcón… con el tiempo más dificl me es transformarme en ave rapaz.
He usado mi tesis dos veces en la maestría como base de trabajos para otras clases. Cuando la leí quise vomitar. Lo prometo. Así se me fue el premio a mejor tesis de RI del ITAM, dos dedicadas a migración (tema favorito del director de la carrera) primer lugar para Rodolfo y tercero para Leti, dos conocidos míos, muy inteligentes, se lo merecen, el segundo lugar fue para Ireri, o “avellana,” sobre sociedad civil en México, algo más atípico, más interesante. Al final el medio ambiente quedo de lado. Pero no culpo a los jueces, mi tesis es un vomitivo. Aunque ‘back in the day’ estaba muy orgulloso de ella, se me hacía de las mejores cosas que había hecho, para variar es buena, o bastante buena, pero no la mejor.
Entre despejes y vomitivos dudo de mis capacidades. Tal vez la gente no lo vea, y no sé porque no lo vea. Tal vez el ciego sea yo. Pero por lo general la gente tiene altas expectativas de mi, no entiendo porque si nunca he demostrado ser el mejor. Es cierto que siempre me han gustado los retos, algo que me cueste trabajo, pero cuando lo obtengo no soy el más exitoso, soy bueno, o bastante bueno, pero no el mejor. Siempre es así, bueno o bastante bueno en voli, pero no el mejor, bueno o bastante bueno escribiendo, pero no el mejor, y lo mismo para la escuela, el trabajo, la música, etc. Y siempre habrá alguien mejor que yo, siempre. No soy tan valiente para sacrificar ser bueno o bastante bueno en muchas cosas por ser el mejor en algunas. ¡No sale joven! Y tengo miedo.
Aquí las chambas las gana el mejor, el Match como abogado, el Reno como consultor, Rata como programador, Chema con sus modelos, Folleto con su mantenimiento, Fox con su servicio al cliente, Yayo como diseñador… etc. Yo no me encuentro. Todavía no puedo responder lo que quiero ser cuando sea grande. Todavía no quiero decidir, no quiero crecer, porque tengo miedo a dejar las posibilidades de ser otra cosa detrás. ¿En el momento en el que me decida lo seré?
Tengo miedo, mucho miedo. ¿Qué tal si sacrifico ser bueno o bastante bueno en muchas cosas y aún así no soy el mejor en alguna?