Digestión

July 2, 2007

El día antes de partir.

Filed under: Uncategorized

Son las 3:48 de la tarde, estoy sentado en la sala de un hostal de esos baratos para los que solo sirve quedarse una noche… Londres no decepciona, ni su comida India ni sus calles llenas de mujeres pelotudas, con un sentido de la moda golfezco, sucio y burdo, como las nalgadas que te dan sin preguntar, como la sonrisa que te regalan al volverse para despedirse después de una noche lujuriosa, sin inocencia pero con la mugre escondida bajo la alfombra que nos une.

En menos de cuarenta minutos partiré al aeropuerto, resalto las horas pues es el pasar del tiempo lo que mantiene mi mente ocupada, quiero salir corriendo de la puerta, tomar el metro, dejar todo atrás, como aquellos momentos antes de partir a tierras de Kanata, curarme del hastío, limpiarme del hedor que llevo dentro de mi por comer lácteos, pan y carne, darme un baño de otra realidad, despabilarme de la neblina que endroga y seduce los placeres de un cuerpo flácido acostumbrado al bien comer, el bien dormir y los ejercicios para hacerlo inútil pero estético. La regurgitación comenzó ya a notarse físicamente, dejo la piel, literalmente, pegada a la camisa, en las calles, en las sillas, en el sillón del café de la mañana, en mis manos que todo tocan, en el pasto, en la boca de alguien que camina con la boca abierta cual red para atrapar una de mis hojuelas de piel descarapelada por la ardida que me puse en Barceloneta. Hago ahora el viaje que tantos miles de otros hicieron al corazón de las tinieblas, de Londres al píloro de Africa.

Así que mudo de piel cual reptil rastrero sin patas como también mudo de continente. Seré un extranjero pero ahora de manera refrescante ya no ni en mi propio país, ni en las madres patrias, lo seré en lo espeso de la incertidumbre, en los oprimidos por los que fecundaron mi sangre y construyeron iglesias con los monumentos a sus dioses, los intercambiaron cual animales de carga, violaron a sus mujeres, rastrillaron sus tierras, magullaron sus mentes, envenenaron sus principios y volvieron sus deseaos rastreros –por lo menos. Seré para ellos uno más, un hombre blanco más, no importa para qué o a qué, seré lo que ellos quieran que sea y no tendré nada con qué defenderme, seré presa de sus juicios, sin poder hacerles entender que soy mexicano, heredero también de explotación y atrocidades sobre un pueblo cuya historia llevo cicatrizada en mi espalda, porque ni yo entiendo de qué pueblo estoy hablando y no sé hasta donde le pertenecí. Dejo pues mi dermis -como tratando de limpiar el lienzo en donde puedan ellos teñir su historia ya con caricias o arañazos-, como mi ofrenda… no estoy preparado para todo, pero me entrego como Grenoullie al festín.

Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://oscesno.blogsome.com/2007/07/02/el-dia-antes-de-partir/trackback/

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>


Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Jay of onefinejay.com