Digestión

July 14, 2008

La gota gorda

Filed under: Vitácora, Pensamientos

Un pedacito de corteza cae rebotando por las ramas unos diez metros hacia el suelo. La planta del pie suavecita como algodón lucha por sostenerse a la base de una rama. Aquél pié de burguesillo hace esfuerzos Gargantuescos por aferrarse lo más pronto posible a las arrugas ásperas del árbol. Se estruja con los dedos, dobla y desdobla falanges, metatarsos y tarsos para agarrar lo que pueda de esa piel arbórea endurecida y rasposa. Gira sobre su eje como pivote de derecha a izquierda, como la abuela le enseño a matar bichos y cucarachas -porque las cucarachas se cuentan aparte.

El acróbata accidental aquél se balancea entre la suerte de nuestro pedacito de corteza y el pajarraco encaramado en la rama de enfrente. Sus brazos agitándose como reguiletes para encontrar el equilibrio. Los músculos abdominales apretándose cual piel de tambor africano. Los glúteos entrometiéndose el uno con el otro. El cuadriceps increíblemente tenso, casi como la espalda de un contador con jornadas diarias de catorce horas. Los chamorros enrollados como cochecito de cuerda. Cada uno de los músculos exigido hasta el máximo para garantizar su existencia, para justificar su propósito.

Los ojos desorbitados, las pupilas dilatadas, los fosas nasales abiertas como portón de iglesia en jueves santo. La boca de mueca estirada empujando los cachetes hacia los lados y amontonándolos en múltiples pliegues. A penas se dejan entrever los dientes a través de los labios, los cuales recubren a medias una lengua tremendamente seca. Las gotitas de sudor que se forman en la frente se unen en los canales bordeados de piel hasta formar una gota muy gorda. El viento colándose por su cabello mojado enfía su nuca, como un rayo helado disparado por su espalda, como si se agrietára un témpano.

Detrás de él la selva resplandeciente con miles de hojas verdes y seres ensombrecidos columpiándose por las ramas entre árboles. Algunos parecen volar.

Un enjambre de preguntas golpean su conciente: porqué habrá saltado; porqué habrá escogido éste árbol; porqué dejó caer la liana antes de estar instalado; cómo es que este árbol que parecía más alto desde el otro, es más bajito estando más cerca de él; porqué estuvo en el anterior; porqué ahora se encuentra en el borde, a la merced dictatorial de un soplido; porqué quiso saltar a otro todavía más alto cuando ni instalado estaba en aquél; porqué saltó del primero.

Se acumula el peso, la gravedad se hace cada vez más irresistible, llega al borde, no puede sostenerse más, tendrá que seguir a nuestro pedacito de corteza, así se fue, así cayó esa, la gota gorda.

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