Digestión

January 13, 2009

Brinco

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No lo pude aguantar más. Estoy en el trabajo sabiendo que me voy. Tengo cosas que hacer pero me sobra tiempo, y me sobra tiempo porque no las he querido terminar rápido. El trabajo en Oxford me ha agrietado un poco el espíritu. Me imagino como un caballo atrapado en el lodo. Iba corriendo a todo lo que daba hasta que se topó con el lodazal. La fuerza ya no era necesaria, frenado por los kilos de tierra mojada que se le pegaban en las patas no podía despegarse. El área enlodada era enorme.

Siempre le di mucha importancia a la fortaleza, espiritual y física. Para mi fue muy importante no haber llorado cuando murió mi abuela. Para mi era muy importante saber que podía levantar mi propio peso varias veces, en distintas posiciones. Estaba más inclinado a hacer las cosas por la fuerza que con la cabeza. Mi determinación, mi tenacidad, mi orgullo, mi confianza se basaban en la fortaleza. Si algo requería de una unidad yo daba siempre de más. Mis modos siempre más toscos, poco finos, pero al final se lograba el objetivo y con él venía el reconocimiento.

Ahora la fuerza no es suficiente. Juego otro juego, en donde si eres fuerte, ven que puedes, se recargan más en ti a ver hasta dónde aguantas. Como no he sabido otra forma de hacer las cosas estoy ciego a otras opciones, con miedo ha no saber utilizar otras herramientas. El resultado es el quiebre, y si te quiebras, eres dispensable. A nadie le va a importar el sacrificio, o el extra, en el momento en el que dejes de rendir: te botan.

Pues ya cargué demasiado, sin descanso y sin siquiera consideración. Pero lo que más me incomoda es esta fisura que tengo en el pecho que no se ve pero se siente. Ser fuerte me dio resultados, pero no me llevó a donde quería llegar. Es un equipo donde espero que todos entreguen lo que yo entrego, pero simplemente vez en su cara la mirada de “pobre idiotita, míralo, trabajando duro sin llegar a ningún lado.” Y es que no me necesitan, lo que hago no tiene uso, y ya aprendí a que aquí nadie va a hacer de más, sólo lo estrictamente necesario. Si haces de más, el idiota eres tu.

Quitarme responsabilidad también me cuesta. Hasta donde fue mi falta de capacidad, de inteligencia, para dejar de apretar y ser más estratégico, para sonreír ante la ineptitud y barbear a alguien aún menos capaz que yo. Yo no sé jugar ese juego, y cuando lo intenté me degradé, sobrepasé mi limite de abuso a la dignidad. A mi me gusta trabajar con gente que trabaje, que siga adelante, que se sacrifique y se entregue al trabajo, que quiera hacer las cosas bien. Pero de un lodazal es difícil salir cuando nadie quiere moverse, quebrados más que yo.

Así que ahorro todas las fuerzas que me faltan para dar el brinco. Hace poco vi un álbum de fotos en donde estoy tendido medio en el aire sobre un puente colgante. Le pregunté a mi mamá que qué me había pasado, si me había caído. Me dijo que no, que me aventé, que era un salvaje. Me aventé del inicio de un puente colgante sobre una alberca de espuma hacia el centro para caer en las tablas de madera. Sobreviví.

Ahora parto, como un viejo colonizador que se aventó a la Nueva España en búsqueda de algo mejor porque no tenía nada que perder. Prefirió el riesgo de morir en el Atlántico a quedarse en la península. O parto como un migrante pero con un andamiaje distinto, con una red de seguridad estúpidamente rígida. Aún así no supero la idea de estar desempleado, de ser un mantenido, de caber dentro de todos los estereotipos de un latino enamorado de una europea.

October 26, 2008

Una manita por ahí tensó la cuerda del papalote

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En un libro de casi historias escribe Murray Bail sobre el llanto de una bella australiana de pequeñas manchas:

“And tears began their rise, from the warm well of them, not far within, a transparency of emotion, of all she was helpless about just then. These tears reached her mouth first. She held them back. She gasped and bit back these tears. So they returned to her eyes, which were already blinking, ready to flood. Almost immediately she opened herself, and felt the unraveling of her solid difficult self, all those confusions, into soft transparency, release in the form of obliviousness. Besides, there was nothing else to do.”

Eucalyptus – Murray Bail

El llanto por el ocio. Pensar en todo lo que no somos, en el espacio que no podemos llenar. En las experiencias que jamás tendremos. De ponto pequeños, pequeñitos, hasta caber en la entrada a un mundo de fantasía en donde no somos todo lo que queremos ser. Se nos abalanzan mil demonios desalmados cual aves de rapiña esperando torcer nuestra esperanza. Cadáveres huecos caminamos esperando ser llenados de lo que no tenemos. Mientras menos tenemos más vacíos nos sentimos y más queremos. Un eterno hoyo negro de lo inasequible.

Desde allá, allá arriba, a lo lejos, nos miramos diminutos. A penas una manchitita en un punto entre miles de millones de puntos. Luchando, empujando, batallando, temblando, parando, despidiendo energía, queriendo llegar. Pero sin dirección nada se tiene.

Después de seis meses de eterna batalla entre mi realidad manufacturada y la realidad, creo que mi espíritu por fin regresó a mi. Empezó ya a caer, por así decirlo, dentro de mi. Yo siento la caída lenta, pero probablemente después, más allá, a lo lejos, parecerá que se estrelló contra mi relampagueante.

Mi paladar comienza a degustar sabores que tenía por ahí escondidos. Saben a mí. Me reconozco en mis recuerdos, cuando inició el bien y el mal y cada vez que sus papeles cambiaron. Desde ahí observé la evolución de un camino sinuoso por uno de los rumbos del quinto infierno. Por lo menos, ya sé porqué rumbos ando, y no es la primera vez que paso por aquí.

Me reconozco fuerte. Pero mi fortaleza no se ve en mi firmeza ni en mi estructura ni en mi dureza. Mi fuerza se ven en mi debilidad. Me acepto limitado. Me acepto con miedo por ser limitado. Lo que yo creía que era no es, pero algo tengo.

Estoy en pausa. Creo que esperando a mi alma que todavía caminaba por Kimihurura cuando yo ya estaba en Providencia (¡Qué ironía!). Ya cuando me quiso alcanzar en Los Andes ya estaba yo a los pies del Ajusco. Para cuando ésta llegó ahí, yo ya estaba en la calle Botley.

En mi atenta impaciencia busqué por largo rato dónde se había perdido mi realidad. Era como un cuerpo sólido forzado a vivir entre espectros fantasiosos, en lugares mágicos, tenebrosos, dónde la lógica es la villana y todo lo demás es el héroe. Creo que en uno de los cambios de papel entre el bien y el mal algo salió mal para el bien, o me confundí, y lo aprendí mal.

Ahora llega a mi como super poder el lento asentamiento de mi alma en mi cuerpo. Cómo un aliento espiritual gradual. Habrá que sostenerlo con mucho cuidado.

August 15, 2008

Tus textos descobijados se han vuelto aún más biográficos.

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Ayer escuché como una abeja trataba de salir de mi cuarto. Se estrellaba una y otra vez contra mi ventana. Su zumbido constante me distraía a ratos, una vez acostumbrado a él era su cesar el que viraba mi cabeza para encontrarla. En los silencios la abeja obrera coqueteaba con su libertad caminando torpemente por el marco de la ventana. Cuando estaba a punto de salir retomaba el vuelo para seguir dándose de topes.

Hoy subí una colina en bicicleta. Antes de lanzarme hacia la pendiente estudié que tal vez sería de unos 200 metros. Me pare sobre los pedales, bajé una de las velocidades y comencé un ritmo marcado con mis jadeos. Al llegar a los 200 metros me di cuenta que después de una parte plana la subida continuaba. Recordé entonces que el regreso sería más sencillo y seguí pedaleando.

La noche de ayer le hablé. Me dijo que las cosas serían duras para mi, por quien era. Literalmente, por llamarme como me llamaba. Por mi familia. Porque me cuesta lidiar con fracasos, que aunque no sean fracasos para los demás, dice y sé, que si las cosas no salen como yo quiero, para mi, siempre serán fracasos. Hace un par de semanas hablé con otro. Me dijo que estaba seguro que las cosas saldrían, por ser quien soy, literalmente, por llamarme como me llamaba.

Sí, sigo leyendo el libro. Sostiene mi mirada, el resto de mi cuerpo inerte, una inhalación extendida. El libro en sí es lo que predica, maximiza siempre su potencial. Es brillante y en su trama la autora exalta la brillantez. Estoy seguro que hay un mensaje entre líneas, más allá de lo brillantes de ambos sentidos, algo que tiene que ver con que el más brillante de todos, a quien siempre busca la heroína, siempre estuvo bajo sus narices. En lo más profundo, en su razón de ser.

Ayer por la tarde encontré a la abeja caminando en mi toalla. Se veía exhausta, parecía querer arroparse con los hilos cafés de mi pedazo de tela peluda. Como si tratará de encontrar un remedo de filamentos florales. Desistió en su búsqueda por la salida, si pensara, estoy seguro que en esos sus andares dejó de pensar en la libertad. Se redujo al instinto más básico de sus instintos, sobrevivir lo más que pudiera.

Cené ayer con ellos. Ella se especializa en Medio Oriente, recuerda bien la diferencia entre guerra civil y revolución. El trabaja conmigo, se fue de Gran Bretaña hace un par de años dejando una deuda sin pagar además de extender su estadía más allá de lo permitido por migración. Ella está desempleada. A él lo dejaron regresar a Gran Bretaña. Uno de los otros dos que nos acompañaban hacía eco a las exclamaciones de sorpresa por lo rígidos y exigentes de los ingleses cuando se la hicieron cansada a su regreso y cuando trató de sacar una tarjeta de crédito. El otro calló. Yo fruncí el ceño, y también callé. Ella y él se casaron. Ayer celebraron uno de sus tantos distintos aniversarios.

Hoy por la tarde me salí a dar una vuelta a la manzana, más bien un par y también me di una pausa a la orilla del canal. ¿Dónde di la vuelta equivocada? No lo sé. ¿Por qué terminé en un lugar al que creí que mis éxitos en batallas pasadas jamás me dejarían llegar? No lo sé. Siempre hay algo que aprender y siempre, irremediablemente, se puede mejorar. Estoy en crisis. Pero si estoy aquí es porque no aprendí algo en el camino. Tal vez tengo que aprender a reinventarme. Tal vez deba dejar de ser quien soy, aprender que si las cosas no salen como yo quiero que salgan no necesariamente es un fracaso y disfrutar lo que tengo. O tal vez, tenga aprender a quitarme de en medio y perseguir mi felicidad por otro lado, aunque implique, renunciar.

La bajada fue sublime. Aumentaba la velocidad agachándome pegadito al manubrio, la disminuía irguiéndome, ensanchando mis hombros y levantándome en los pedales.

Hoy por la mañana entré medio amodorrado al baño para bañarme. La abeja murió. Estaba inerte en el piso bajo mi toalla. De cansancio, supongo, así que: en paz descanse.

July 14, 2008

La gota gorda

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Un pedacito de corteza cae rebotando por las ramas unos diez metros hacia el suelo. La planta del pie suavecita como algodón lucha por sostenerse a la base de una rama. Aquél pié de burguesillo hace esfuerzos Gargantuescos por aferrarse lo más pronto posible a las arrugas ásperas del árbol. Se estruja con los dedos, dobla y desdobla falanges, metatarsos y tarsos para agarrar lo que pueda de esa piel arbórea endurecida y rasposa. Gira sobre su eje como pivote de derecha a izquierda, como la abuela le enseño a matar bichos y cucarachas -porque las cucarachas se cuentan aparte.

El acróbata accidental aquél se balancea entre la suerte de nuestro pedacito de corteza y el pajarraco encaramado en la rama de enfrente. Sus brazos agitándose como reguiletes para encontrar el equilibrio. Los músculos abdominales apretándose cual piel de tambor africano. Los glúteos entrometiéndose el uno con el otro. El cuadriceps increíblemente tenso, casi como la espalda de un contador con jornadas diarias de catorce horas. Los chamorros enrollados como cochecito de cuerda. Cada uno de los músculos exigido hasta el máximo para garantizar su existencia, para justificar su propósito.

Los ojos desorbitados, las pupilas dilatadas, los fosas nasales abiertas como portón de iglesia en jueves santo. La boca de mueca estirada empujando los cachetes hacia los lados y amontonándolos en múltiples pliegues. A penas se dejan entrever los dientes a través de los labios, los cuales recubren a medias una lengua tremendamente seca. Las gotitas de sudor que se forman en la frente se unen en los canales bordeados de piel hasta formar una gota muy gorda. El viento colándose por su cabello mojado enfía su nuca, como un rayo helado disparado por su espalda, como si se agrietára un témpano.

Detrás de él la selva resplandeciente con miles de hojas verdes y seres ensombrecidos columpiándose por las ramas entre árboles. Algunos parecen volar.

Un enjambre de preguntas golpean su conciente: porqué habrá saltado; porqué habrá escogido éste árbol; porqué dejó caer la liana antes de estar instalado; cómo es que este árbol que parecía más alto desde el otro, es más bajito estando más cerca de él; porqué estuvo en el anterior; porqué ahora se encuentra en el borde, a la merced dictatorial de un soplido; porqué quiso saltar a otro todavía más alto cuando ni instalado estaba en aquél; porqué saltó del primero.

Se acumula el peso, la gravedad se hace cada vez más irresistible, llega al borde, no puede sostenerse más, tendrá que seguir a nuestro pedacito de corteza, así se fue, así cayó esa, la gota gorda.

June 15, 2008

Drenado

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Ayer soñé con fantasmas. Sabía quienes eran, también sabía que no me los habían presentado pero sabía que eran familiares, amigos y celebridades. Sabía que algunos estaban muertos, no vestían negro, pero su vestimenta era oscura. Soñé con mi hermano, con mis amigos, con aventuras en una alberca. Soñé con mi hermano como bebé, un bebé que no se parecía a él, tenía que llevarlo a su mamá, que no era la mía, atravesamos barrios con peleas pandilleras, nos agachamos por debajo de paredes por agujeros con escorpiones y arañas. El escorpión no paraba de picarme, haciéndome daño, tomé al bebé en mis brazos y lo llevé lejos. El escorpión no paraba de picarme, haciéndome daño, alejándome, alejándonos de los terribles males ocultos en la oscuridad de aquel túnel. Volví por el callejón de pandilleros que no hacían caso de nuestro pasaje. Algunos nos conocían, otros no veían amenaza alguna, aquellos nos sonreían. Soñé con Claudio y con Carlos, soñé con mis sueños de llegar a donde quería llegar. Soñé con la casa en la península cerca de la barranca que desemboca en el Pacífico. Una casa grande, con jardines, soñé con la seguridad de tener solvencia y riqueza. Soñé con la tristeza que implican los sacrificios por la solvencia y la riqueza. Soñé con todo lo que había soñado, que lo tenía, pero que a pesar de ello me quedaba en la boca lo más horripilante que puede tenerse en la boca, por debajo de la lengua, el paladar, en los cachetes y en la encías, no había sabor, no había amargura, no había picor, sólo la ausencia infinita de sabor. Ni una pizca salada. Nada.

Tengo la sensación de que algo o alguien quiere llevarme hacia algún lugar del que no estoy seguro al que quiero ir. Tengo la sensación de que algo o alguien no quiere que vaya aquí o acullá. Tengo la sensación de no estar tomando las decisiones correctas, de no estar aceitado, de no estar enfocado. No me siento yo. Como un coche que no parece arrancar pero aún da marcha. No me siento concentrado, ni efectivo ni eficiente. Como si hubiera nadado mucho tiempo, lo más rápido que podía, y ahora de pronto me freno y no reconozco donde estoy. Veo un punto en el horizonte, nado hacía él con todo el ardor de mi corazón y la fuerza de mi voluntad. De pronto un espectro, o un remolino que me fuerza a dar media vuelta. Ahora veo otro punto en el firmamento, me abalanzo sobre las aguas, apuñalo las olas con mis manos, arranco gotas con mis pies, allá vamos. De pronto el desconcierto y la falta de dirección me obligan a dar media vuelta. Ando olvidadizo, ando mediocre, ando falto de dirección, poco fino, sin detalles, burdo.

Quiero pertenecer a ese círculo de elite de los bonitos, los buenos y los inteligentes. Aquellos que reconoces a distancia, que se ven bien, lo hacen mejor y son mejores. Pero algo no me deja llegar ahí, algo dentro de mi, algo que soy yo mismo. Aquellos intentos fallidos de nadar hacia una dirección escogida parecen faltos de aliento, muertos. Toda esa fuerza, todo ese arrojo perdido, desperdigado y absorbido por la inimaginable suma de partículas de agua en la inmensidad del mar. Estoy agotado pero aún tengo marcha, y quiero hacer algo con ella. Cada momento que pasa sin usarse me hincha de ansiedad por la impotencia de no poder hacer nada con ella. Chispa hay, chispa hay, chispa hay. Denme madera, denme un bosque con hojas secas, con combustible para hacerlo arder, para limpiarlo, rejuvenecerlo y hacerlo más fuerte. Chispa hay pero la pólvora está mojada. Chispa hay. ¿Dónde la quieres?

“There is no such thing as a failure who keeps trying, coasting in the bottom is the only disgrace”

-John Popper lead singer of Blues Traveller, Album: Four, Song: “Just wait”

December 16, 2007

A lo lejos, nunca jamás

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Me duele todo. Por fin la perspectiva, puedo mirarlo más de lejos sin el olor impregnado de Rwanda en mi pelo. El viaje se hace más corto cuándo lo miro desde donde estoy. Todo en un suspiro de nostalgia, marca inconfundible de un alma desbalanceada. Puse el CD que me dio Eli cuando me fui a Europa el último día que estuve en 506 W 113th Street 3B, New York, NY. Arropado en el sobre verde con el poema en náhuatl que Solal me ayudó a descifrar, con el pajarito aquél translúcido posado en una rama y la ranura cortada en “V” para que pudiera sacar el disco delineaba la palabra “camino.” Hablé con ella desde JFK, imploraba, gritaba de tristeza y de dolor por la partida. Yo estaba demasiado confundido, las señales mezcladas no hacían merma alguna en mis lagrimales, ni en mi garganta, ni en mi mente. A fin de cuentas estaba sobre la plataforma de 10,000 metros listo para lanzarme al espacio y zambullirme en el futuro. Ella sería parte del pasado y como tal estaría condenado a rumiarla incesantemente en momentos de soledad y remembranza.

Después de un par de semanas me quite la piel de Eustacio convertido en dragón. Le escribí un correo deseando tenerla tendida junto a mi desnuda para que los dos nos perdiéramos en el mar sicótico de nuestros miedos. La respuesta fue tardía, común y asquerosamente corriente. Después del rasguño del miocardio con su “simplemente amigos” continué mi angustiosa lectura de la sombra del viento. Llegue a Barcelona para ser recibido con un silbido familiar, aquel que esperaba y hacía para llamar a alguno de los 12. El disco regalado se perdió en la mochila, no sé porqué no lo tiré después de que todas las canciones se marchitaron con la sequía de su respuesta. Regalé la novela carismática al ruiseñor que nada lee porque todo lo inventa en formas y colores para ser el campeón de El Borne. Después de recorrer la ciudad gótica y retocada de Gaudí viajé al pasado reciente en París donde no percibí que perdí a Leila posiblemente para siempre. Caminamos por otra ciudad amurallada atravesamos el canal bajo las aguas. Me despedí del alacrán colorado con una caricia a sus tenazas, lo único que se quedó colgado de un antojo que ninguno de los dos nos atrevíamos a saciar.

El vuelo a Rwanda… el CD seguía en la mochila. Conocí al sastrecito la primera noche loca en la que bailé con rwandeses más cerca y sudoroso de lo que jamás me hubiera permitido en la cárcel moralina de México. Un par de buzos con él en la orilla más profunda de la alberca de los recuerdos fueron suficientes para convencerme que tenía que estar más cerca de su gente y me mudé a Kimihurura. Ahí conocí a Moriaha, alias “La Normita” por su inmenso parecido a mi cuñada. El sastrecito resultó ser el mejor amigo de la infancia de Eli, después el dueño del CD, aquél que cedió a Moriaha para que lo usara a su favor si alguna vez la común y corriente, la gris, amenazaba con meterse con el sastrecito. Así pasó el tiempo entre sábanas de satín y almohadas de pluma de ganso. Entre regaderazos de agua fría frente al espejo debajo del boiler, aullidos del más pequeño en kenyarwanda, cenas los domingos y copas de vino tinto en caja todas las tardes. Dos semanas de saber lo que quería, de haberme encontrado como musungu en medio de remolinos de tierra roja escoltada de parvadas de halcones ante miradas de sentimientos primitivos que atraviezan retinas y se incrustan en la corteza frontal. Último par de semanas de hastío y cinismo que provocaba náuseas a una Rwanda lista para vomitarme. La condición de Santiago, la promesa de la tierra de bueyes.

Tres días en México: Caro, Papás, Liv en el Gato Negro, Gustavo, Papás, Liv, Papá José Ignacio, Daniel, Diego, Mariana, María, Iñaqui, Brenda, María Fernanda, Cote, Ana Paula, Iñaca, Mauricio, Adrián, Tía Lupe, Alina, Poly, Mamá, Papá, Poly y yo en la cocina, Claudio y Angie, Rocío, Tía Alice, Tía Berta, Papá Román, Mamá Elodia, Paco, Fox, Olvera, David, Chema, Armando, Mari Mar y Olvera, Erika, El Match, Mamá. Avión. Santiago.

En un hotel de Santiago pongo a sonar las canciones del CD de Eli grabadas en la computadora. Chile traumatizado por el primer 11 de septiembre y toda la indigestión que provocó. Reservados, clasistas, tímidos y prepotentes. Así, como archiduques de la conquista, una tierra de 16 millones de habitantes. Una franja andina que sólo los más locos y obstinados aventureros europeos se atrevieron a doblegar. El eterno escrutinio, para todo te piden identificación, un número, sientes una pequeña ráfaga de lo que pudieron haber sido los toques de queda y las desapariciones forzadas. Aquí le lloran todavía y le escupen todavía, le avientan rosas y piedras. Perdieron dos décadas de liberación. Las modas son las patinetas y los punks. Raro. No queda dentro de una ciudad desarrollada en el país con la tasa de crecimiento más alta de Latino América. No saben como ser rebeldes, o no se atreven, les extirparon el nudo de nervios estrujados que provoca brincarle. Es una mofa que sólo ellos se creen. Aduladores de culturas europeas, machistas tan enraizados que no se dan cuenta dónde cabe la inequidad de género. Europeos del año 1850, taciturnos. Lo social está muerto: (dormir ocho horas, correr, desayunar, metro, trabajo, metro, casa, cenar, tele, dormir)^n

El trabajo me desespera, la condición es grande, la diplomacia es mayor. Me siento como elefante en cristalería. Me aburro. Pero es la condición. Después la tierra de los bueyes con la mejor educación del mundo. Eli sigue sonando en la computadora y mis latidos y mis pensamientos vuelan a todas en todos los hubieras de todos los cuentos de nunca jamás.

September 22, 2007

Exilios no forzados

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Sigo con mi high. El 28 de octubre parto hacia Londres, de ahí a Liverpool, paso una noche y parto a Nueva York, dos noches y a mi México querido, tres noches y Santiago de Chile. Cuatro continentes en una semana. Cada quien tiene sus adicciones, la mía, por excelencia, son los viajes. Una profesora de la maestría me recomendó para un trabajo con EcoSecurities en Santiago de Chile. La empresa se encarga de generar proyectos que entren dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio bajo el protocolo de Kyoto. El objetivo es liberar créditos de bióxido de carbonó y venderlos en el mercado de carbono. Es un mecanismo creado para alcanzar el fin último del protocolo de Kyoto: estabilizar las emisiones de gases invernadero que producen calentamiento global. Como saben, la mayoría de las emisiones vienen de la combustión de combustibles fósiles que utilizamos para generar energía. Así que voy a una industria que mezcla energía, tratados internacionales, administración, finanzas y medio ambiente. No me quejo.

¡Así que los veo en Santiago hermanos!

September 13, 2007

Transición

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Siguiendo el consejo de Antonio Ocaranza comencé a despedirme de Rwanda hace ya unos días. Mi cabeza está en otros lados, aunque mis pies siguen manchándose de roja tierra que se cuela por mis zapatos. Mi piel esta tatuada por completo con historias tristes. Mi garganta está hecha un nudo que tardará meses en deshacerse. Mi alma añora cordillera, árboles invadiendo el camino del sol sobre la calle empedrada, la lluvia de las seis de la tarde, el poker de los jueves, la cruda del domingo con narradores en las orejas, la película de los miércoles. Mi corazón… ¡Ah esa bomba que no puedo engañar! Ese ha comenzado a temblar. Sabe que pronto habrá que apretar, hacerse fuerte, porque se viene un flujo de sangre torrencial que amenaza con romper sus músculos, un río formado de miles de millones de gotas correlonas que convergen en un sólo lugar. Se acabó el aletargamiento, el escape, y aunque quiero resumir las cosas aprendidas estando aquí, se que la enseñanza más grande vendrá en oleadas, una aquí, otra allá. Recordaré Rwanda en mis sueños, en mis pláticas contigo y en mis fantasías diurnas. Llevaré el recuerdo conmigo a donde vaya, hasta mi lecho de muerte.

Al fin y al cabo, Rwanda no es para mi. Es hora de soltarse de la liana y atrapar la otra. Tal vez me caiga, pero no miro hacia abajo, visualizo mi mano asiendo la otra con fuerza y columpiándome al siguiente árbol. Uno más alto.

——–o——–

Hace unas semanas pensé en escribir el siguiente extracto, me debatí. Pero como me siento un poco cínico y desesperado por encontrarle salida a mi ansiedad por no sentirme tan atraído al desarrollo de África y los pobres, aquí se los dejo.

“Without knowing it, that is how I looked at everyone who came into my life then. This wasn’t because I had no feelings. I wanted to know people. I wanted to love. But I didn’t realize how badly I had been hurt. I didn’t realize that my habit of distance had become so unconscious and deep that I didn’t know how to be with another person. I could only fix that person in my imagination and turn him this way and that, trying to feel him, until my mind was tired and raw.”
“Veronica” by Mary Gaitskill

August 24, 2007

BENIMANA, Gérardine

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I was born the 23rd of September 1988. I am the one in the middle, between two brothers. Both my parents worked, I know my mother was a teacher. I don’t remember what my father did, but I would see him go out in the morning and come back at night. Today, I only have one uncle and ten cousins left of my extended family. They are all younger than me and fortunately didn’t have to suffer through the genocide.

My parents supported us until they where killed in the 1994 genocide. When the war broke out we where all in the house. The killers arrived, tied us all to chairs and started to strike us with machetes. I saw how my two brothers were being killed, eventually my father begged for forgiveness and bribed the killers to cut us lose. By that time, we were all half dead and he didn’t know which of his children would live. Moments later, he took us to a Hutu neighbor’s house to hide. After some time they put our bloody bodies in the car and drove us to the hospital. When they were asked on the road where our bodies were being taken, the neighbor replied that he was going to dump them in the river. When we arrived to the hospital, my brothers were already dead. I had major wound on my head and I was almost left blind. Killers entered the hospital and my father hid me in a box. After some time I was fit enough to move, but my mother, on the other hand, had to stay behind. I left with my father to the bushes and hid there for a while. We left to a safer place and found refuge with my paternal grandmother who lived with a family of Hutus. My father left me there and went back to find my mother but I never saw him again after that.

I stayed with my grandmother, her husband and my great aunt, until my mother came to look for me after the genocide. She was very ill, her wounds made her handicapped, she could not do anything and needed to be taken care of all the time. Later on, we found a friend of my mother’s to help us and we came to stay with her. Currently, we share her household with 10 other people.

I started going to school for the first time after the genocide with the help of FARG (The Fund for Genocide Survivors). I learned about it while looking for organizations that could help heal my mother. I really liked school although it was difficult for me. I particularly enjoyed team projects because working with others made me forget my troubles.

I believe that without an education you can’t do anything, which is why I want to go to National University of Rwanda to become a psychologist. I chose psychology not only because I love the subject at school but also, because I will be able to help all the people I know are traumatized from the genocide. I also liked English because it enabled me to communicate with the other children I live with. After getting my Bachelor’s degree, I want to obtain other high levels of education and eventually, open a Center for Social Aid.

I dream of having my own family and giving them all they need. However, I think a lot has to happen in my country before that is possible. Foremost, I think Rwanda needs justice; people that committed murder during the genocide must be punished; they are still around and keep bothering the survivors. Then, Rwanda needs to provide more support for students. If this happens then in 20 years time, I think Rwanda will be developed even if the rich-poor divide remains.

If I encountered someone like me today, I would advice her to be patient, have faith in God, to believe and have hope that someday she will have a good life.

Esta historia la tomé la segunda semana que estuve aqui. Hice lo mismo con 68 estudiantes. Hoy fue mi última entrevista. Las demás están y estrán en: http://www.orphansofrwanda.org/our_students/student_profiles.php

August 9, 2007

Juego de manos…

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Me doy un respiro entre Sylvere Mwwizerwa y Elie Harerimana con Junior Boys “In the morning.” La vida en Kigali ha dado un giro y se adentra en una nube intoxicante de estabilidad que amenaza con la monotonía de todo lo que se vuelve habitual. Entrenamiento de volibol lunes, miércoles y viernes a las 16:30, cenas los martes y jueves, y salidas al lago Kyvu cada quince días. El tiempo sigue la forma que el cincel de la voluntad impacta vorazmente sobre su contorno. Mientras tanto la mentalidad mordaz y rabiosa sigue debajo de la sociedad rwandés. Los Tutsis y los Hutus guardan su distancia y esperan una chispa lo suficientemente grande para que valga la pena lanzarse de nuevo uno contra otro. Sylvere nunca había visto una granada hasta que los cinco hombres más fuertes de su aldea volaron en pedazos frente a él. Seducido por el poder de las armas y el porte de los soldados decidió unírseles. Su trabajo era cargar sus mochilas y correr frente a ellos. Si explotaba una mina, si alguien le disparaba o si simplemente se perdía de vista la tropa se detenía para planear el ataque. Sus cicatrices lo demuestran. A Elie lo etiquetaron desde que entró a la escuela. Marcado por su apellido Tutsi como hijo ilegítimo de su padre fue asediado por sus compañeros. En el genocidio lo pusieron junto con los de su etnia en el paredón, momentos antes del disparo fatal fue salvado por las negociaciones de su padre. Gracias a Dios, según él. ¿Quién habrá decidido en que familia habría de nacer?

Mientras más escucho estas historias más recuerdo las peleas de chiquillo. La inocencia de la gente aquí es parecida a la de un niño. La capacidad que tienen de sorprenderse es envidiable. Para Gaardner, vivirían en la punta del pelo blanco del conejo que sale del sombrero del mago supremo. Hay muchas cosas que no conocen, que no saben como funcionan o que no saben para qué hay que tenerlas, pero las quieren y las persiguen desesperadamente. Como una educación universitaria. Siguen dogmas y principios como tabúes y leyendas. Lentamente se alejan del superhombre y se acercan más a nosotros. Su inocencia y nobleza salvaje se asemeja a la de un pequeño que no conoce el odio detrás de una mentada de madre pero que sabe que si lo muerden él tiene que jalar el pelo. Recuerdo que cuando yo entraba en una escaramuza de niño mi mente se ponía en blanco, lo que más quería era causar el mayor daño posible. En medio del combate alguien nos separaba; sólo entonces se medían las heridas causadas. Después la reprimenda, la reflexión, la vergüenza, la culpa y la cruda moral. Así fue el genocidio, como una pelea entre niños-hombres que se salió de las manos, liderada y encendida por cuasi-hombres incapaces del asombro. Acá la escaramuza duró mucho más y la pérdida fue inmensamente mayor, así pues dependiendo el sapo la pedrada. El tiempo de reprimienda, de reflexión, de vergüenza, de culpa y de cruda moral sigue hasta hoy, habrá que ver si una vez que se vaya mamá ONU, papá EUA, tíos y tías ONGs y director gobierno los niños no empiezan a jalarse las greñas y hacer sangrar sus narices una vez más.

July 5, 2007

Musungu

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Después de tocar tierra (escala sin bajar del avión) en tres países -Italia, Etiopía y Kenya- finalmente llegué a Kigali, Rwanda. El subdesarrollo se acercó precipitosamente, conforme desciende el avión más me entierró en él, en algo que me imagino fue la ciudad de Chilpancingo hace 60 años, terrasería y fantasmas de La Revolución. Desde el avión a penas se veían montoncitos de chozas a cien metros de distancia de cada uno, de oscuras paredes y techos de palmera, entre ellas verde, mucho verde, y la tierra negra, no café como la nuestra. Pensé que tal vez es cierto que todos estamos hechos de barro y las tonalidades coinciden con la orografía de la tierra de donde venimos. Pero hacía falta algo, no había carreteras, los caminos eran a penas líneas de grafito y por la altura no podía juzgar si eran para caminar o para coches, después me daría cuenta que son para ambos y otros animales. La menguante distancia entre el avión y el suelo me hizo notar que no había cableado, ni de luz, ni de teléfono, vi Chalco en su opuesto ¿Agua y drenaje?

Para hacerme sentir el sabor de falta de etiqueta rigurosa mi maleta no llegó, después de hacer cola media hora dijeron que llegaría pronto: en dos días. Recordé entonces al hombre del mañana. Habiendo vivido un sólo tipo de subdesarrollo no me quedó más remedio que utilizar México como referencia. El clima es como Cuernavaca, pero ahora, en temporada seca, no llueve, la vialidad es cómo las Lomas, Bosques o Interlomas, llena de calles circulares que no tienen ningún orden o sentido geométrico, todo sobre colinas, pero las barrancas no están llenas de paracaidistas de entre Las Águilas y Plateros. La ciudad es sorprendentemente limpia, lo que podría pasar como sucio es sólo tierra, y verde y más verde, aunque la vegetación no es espesa, es bastante chaparrita, pero abundante y colorida, llena de vida.

Me recibieron gringos, que sin darse cuenta hacen comentarios arrogantes que cortan el subsuelo, abriendo llagas de escasez material, jurídica y pedagógica. Pero no se si esto sea peor a la exageración de su tacto que deja entrever un dejo de lástima, su condescendencia enferma, encerrados en su mundo, en suposiciones, en la idea que se crearon de lo que es Rwanda sin poder ir más allá de ellos mismos, ¿en qué idea viviré yo? De inicio se que no puedo escapar mis comparaciones con montañas mexicas y tal vez nunca lo deje de hacer. Pero debo decir que a mi me trataron muy bien, asumiendo que estaría acostumbrado a sus mismos placeres, a lo que ellos llaman necesidades básicas. Esta bien, lo admito, lo estoy, pero tengo ventaja sobre ellos, la que me dio mi tía Cucus en San Miguel de Allende, Toluca, mis visitas a Orizaba, Morelia y Guadalajara, mis tíos abuelos en Veracruz, Acolman, a veces Axiomiatla, Santuario, esa semana en Patamban, y la mitad de aquel año en Raleigh, mis baños de pueblo y carestía. Como en México, acá es barato sobrevivir como pobre, fácil morir como muy pobre y demasiado caro vivir como vivimos. Afortunadamente todavía no hay pobreza urbana, la diferencia está en los detalles.

En 1994 murieron 800,000 Tutsis a machetazos, pedradas, bastonazos, asesinados sin balas por sus compatriotas Hutus en menos de tres meses. Compatriotas ¿Qué significa ser de un país o de otro? ¿Tutsis? ¿Hutus? Cómo estamos casados con clasificar y que nos clasifiquen para hacer nuestra existencia sufrible. Visité una iglesia en donde se escondieron entre 5,000 y 10,000 Tutsis durante el genocidio, ninguno -hombres, embarazadas, niños, bebes, adolescentes, mujeres-, nadie sobrevivió la irrupción de un puñado de Hutus a lo que más tarde sería una fosa común de superficie. No narraré las atrocidades que sucedieron ahí, pero digamos que la Alhóndiga de Granaditas es un cuento de hadas, y que a Maximiliano realmente lo trataron como emperador cuando Juárez le cortó las piernas porque no cabía en el sarcófago estampado para Austria. Las manchas de sangre siguen ahí en sus paredes. Nadie habla del genocidio, pero está ahí, como la segunda guerra mundial está detrás de cada alemán. Ya todos son rwandeses, ya todos alemanes, ya no hay una y otra tribu, ya no se siguen órdenes por seguirlas. Eleanor llegó hasta aquí, como allá, y con ella el respeto a la vida.

La gente, sus ojos, sus miradas curiosas, el blanco teñido de sangre oscura, de opacidad, queriendo olvidar recordando. A diferencia de los indígenas mexicanos que visitan nuestras casas a cocinarnos, hacer la cama y criar a nuestros hijos, nuestros campesinos, estos te miran directamente, no agachan la mirada, tremendamente serios, sin sonrisas, sin furia, sin felicidad, pero estables, dueños de si mismos, en armonía con sus cuerpos que se cubren con telas que no les quedan bien sea el corte que sea. Todo inocente, bueno, noble de primera impresión, para usarse en ventaja y desventaja.

La danza y el canto surgen como chorros de agua de manantial, espontáneos, alegres, la vida lo llena todo, de aquí pa’l real. Los hombres se toman de la mano, caminan abrazados, bailan juntos, así está bien pero que no los vean con una mujer porque la sociedad se abalanza como la Santa Inquisición. Sí, me lo imagino como el México de los paseos por la alameda, o los círculos contrarios que se hacen en el andar de adolescentes alrededor del quiosco del centro, na más que allá el macho, tradicional y conservador ni con uno ni con otro sexo en público. Todos caminan por la calle, por la carretera, miles de gentes, ni en bicicletas, ni en combis (que hay), ni en coches. Caminan a paso lento, no al paso neoyorkino al que me acostumbré, se platican mientras cargan kilos de comida en sacos sobre sus cabezas, van lento porque van lejos. ¿A dónde queremos llegar nosotros con tanta prisa? Todos al final somos el tinte de los que vendrán después.

Me gusta imaginarme como un gringo visitando Tierra Caliente, que ve todo tan sorpresivamente rural, arcaico, atrasado, pero que tengo un as bajo la manga, mi México, los gringos que acompañé a las pirámides y paseé por Coyoacán sabiendo las historias, el sello del subdesarrollo y la lástima de los del norte, y sobretodo, la conquista, 1847, 1910… pues además de los asesinatos contra un grupo étnico especifico con intención de exterminarlo no hay que olvidar la colonización de los blancos bravucones, codiciosos y depravados.

Este mes entrevistaré alrededor de 50 huérfanos, dos por día, habrá preguntas de su infancia, de cómo sobrevivieron la masacre, de lo que quieren ser cuando sean grandes, de las razones, de los obstáculos para alcanzar su sueño, de lo que está por venir. Para dejar su historia inscrita en los anales de la humanidad.

May 9, 2007

Terminou…

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Señores y señoras: ¡¡¡¡¡TERMINOU!!!!! Se acabó la maestría. También superé a Gruchengka. Ahora a ver si puedo resistir la tentación de las indomables, disfrutar de las mieles y escapar antes de la tempestad. Pero más importante aún, perderle el miedo a estar con un ángel, mi digestivo, ya no hadas, ni brujas, salir de esa mitología estúpida, cuando lo haga, este espacio morirá.

April 30, 2007

El asqueroso cuento de nunca acabar

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La historia termina sin final concreto. La vibración de los errores cometidos reververa incesantemente entre el corazón y la costillas. Los rebotes producen energía, los pulmones se llenan, ya a punto de estallar se abre la válvula de escape. La traquea conduce el aire a las cuerdas vocales y sale rugiendo un alarido de desconcierto. Terminó, pasaron los días cargados de expectativas, miradas y deseos a ser mundanos, simples y ordinarios, sin olor. Así fue la pequeña ráfaga erótica que quemó mis entrañas, pequeña estrella fugaz que se desintegró en mi estómago. Pasaron los días, levanté una piedra, debajo estaba ella, una de esas que se crean por generación espontánea. Gris. Cómo todas llegó sin preguntar, diferente a las demás se irá antes de acomodarse. Sin saberlo me habrá impactado igual que las que sí lo hicieron. Estoy harto de sentirme atraído por lo mismo, escarbar apenas un poco para que todo el monte de tierra se desplome, para descubrir el cobre concentrado apenas unos centímetros bajo la superficie. No soy tan chido. No soy tan cool. No he tenido experiencias homosexuales. No he probado más que marihuana. No he tenido un año de locura en el que me codeo con el jet set, ni con los artistas, filósofos y bobos resueltos e irresueltos. No he escrito poemas publicables, ni prosa, ni un panfleto. Soy fresa. Me gustan las “cosas bien.” Me da pavor cualquier dejo de sordidez. Me atrae el drama asquerosamente barato. Me gusta la aventura pero me aferro a mis principios. Me seduce saber que tengo un canal, que me conduzco siguiendo una guía sólida, fría y aburrida. Pero predecible, confiable, buena y recta. A pesar de ello hay otra, y vendrá otra, pero se despedirán antes de haber llegado, yo seguiré sin ser tan cool. No lo entiendo.

March 26, 2007

¿Recuerdas?

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Ayer volví. Desde hace muchos años que no volvía a tener el mismo sueño, había habido algunos remedos del sueño, pero no el sueño sueño. Cuándo estaba en preparatoria tenía una fascinación con Gran Bretaña, sentía una gran atracción por ese país, nunca supe por qué. Pero soñaba que trabajaría ahí y que escucharía la música celta cada vez que saliera a caminar por el bosque. Soñaba que despertaría y la neblina rodearía mi casa, una pequeña casa en alguna aldea aledaña a una gran ciudad. Soñaba con días grises, con llovizna, con reflexiones profundas pero pacíficas que no inquietarían mis demonios. Soñaba con dormir sostenido por el aire paseando apenas unos cuantos centímetros sobre el pasto, zigzagueando por los árboles, encontrándome con hadas, con gnomos, con cascadas de polen que volaban y se enterraban en mi cabello. Soñaba con sonidos de agua, con días de pesca eterna, levantarse a las 4:30 a preparar la carnada, caminar hasta el riachuelo aquel o el foso de allá y platicar con los peces en voz baja, contándoles lo que las hojas de los árboles dicen cuando el viento les hace cosquillas. Soñaba con una vida contemplativa con música de fondo de tambores y flautas. Soñaba con gente perdida del color del bosque, totalmente mimetizados, indistinguibles, siempre presentes haciendo ruidos para sacarte del trance, pero justo en el momento en el que volteas para tratar de atrapar a alguno con la mirada, desaparece.

Esté sueño me confortaba, lo sentía tan real que sabía que todo iba a estar bien, que en el futuro estaría ahí. No sabía cómo ni cuando pero sabía que estaría ahí. Así que cualquier cosa mala que me pasara no era tan mala, no me hacía arrodillarme y suplicar por clemencia, como muchas veces lo he hecho, tenía la certeza de que pasaría y al final estaría flotando por entre los árboles británicos.

No sé que pasó hace un tiempo en que todo cambió y dejé de tener el sueño. Dejé de creer en que todo estaría bien, dejé de pensar que las cosas saldrían bien de alguna u otra manera. El cambio fue gradual. Quisiera volver. Quisiera sino creer que mi lugar está en aquella isla, que está en algún otro lugar muy similar, como la vida suburbana. Tener esa casa demasiado grande para los años otoñales, un par o una tercia de hijos, el estudioso, el deportista, la porrista, todos bonitos, todos brillantes, todos con preocupaciones superficiales como la ropa que usarán en la fiesta del viernes, o si no han podido estudiar para un parcial, o a dónde irán de viaje en el verano. Esa burbuja rosa que los papás tardan tanto en construir y aún más en mantener. Quisiera quedarme ahí, en la comodidad de la irrealidad, en el mundo bueno, sin gente deleznable, sin intenciones rastreras y jodonas. Estoy enamorado de esa idea. Locamente, perdidamente enamorado de esa idea. Eso es precisamente lo que busco en ti y en ella. Estoy cansado de ser cínico y creer que eso jamás será.

Pero cuando lo veo, lo echo a perder. No hay nada más suculento para mi que ver a alguien que vive en un mundo rosa y echarle chapopote. Pero es sólo por envidia, porque no importa cuanto lo intento nunca lo obtengo. No creo que sea porque no puedo tenerlo, pero lo boicoteo tal vez porque no creo merecerlo.

Pero ayer volvió el sueño, y volvió mi creencia, mi inocencia, mi ingenuidad, y no quiero perderla y no quiero que nadie me la deshaga. Ya llegué a mi límite, ya vi lo que es la vida triste y sola y mala y sin el ideal de un mundo con principios o valores, que por más ridículos que nos parezcan por algo están ahí, por algo han existido por milenios, por algo la gente los ha visto como buenos. Sí es un engaño de los halcones para aprovecharse de las palomas, prefiero vivir con ellos siendo paloma que sin ellos siendo halcón. Ahora recuerdo que ese era yo hace muchos años, me gustaría creer que así éramos todos, pero muchos no corren con la misma suerte. Yo era el que creía en la decencia, en el honor, en la verdad, en la humildad, en la sencillez, en la honradez, en las virtudes. Yo creía ciegamente que la voluntad lo puede todo, que la autodisciplina y el creer, el tener confianza en que algo sería si realmente se quería así. Era un gran ingenuo, lo que la gente me dijera lo creía.

Algún tiempo después descubrí el mierdero que hay detrás de ese mundo feliz, las cosas que la gente deshace, porque siempre es más fácil destruir que construir. Ahora lo que busco es gente que haya llegado a ese límite, el que sea, el que ellos decidan, y que de ahí construyan a base de voluntad, salgan del agujero, que sean sobrevivientes y que anhelen volar conmigo a través del bosque.

March 5, 2007

Embutido

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Mis manos tiemblan, mi cabeza revolotea con conceptos, gráficas, ecuaciones, más conceptos, teorías… economía el lunes, en menos de un semestre le he dado una repasada express y semicompleta a lo que vi en dos años de la carrera. El martes finanzas y estadística… ¿y después? Después me voy a Panamá a ver a un amigo una semana, por fin algo de playa y calorcito porque el pinche frío de cagada que hace aquí ya lo tengo hasta el pispiote. El Sol no sale temprano y no se quedá tarde, realmente no pensé ser tan susceptible a los cambios de luz pero es una mentada de madre y me urge tener unas buenas 12 o 14 horas de solecito al día. Pero ¿y después de Panamá? después de eso sólo queda mes y medio y toda esta aventura se termina… en chinga, ¿no les parece? Y como buen pinche nostáligico que soy ya empecé a despedirme, lo peor de todo es que un año en Nueva York no te da para conocer ni una décima parte de lo que esta ciudad ofrece, es adictiva, seductora, te impacta y te deja marcado para siempre. Desde que salí de mi HH institución de educación superior en México mi futuro se vuelve más incierto conforme más pasa el tiempo, no sé que va a pasar después de mayo. Quiero ir a Europa una vez más a saludar a mis amigas y amigos, España me espera con tres de mis hermanos del alma, Francia, Holanda, Alemania y Suiza… y de ahí, pues probablemente me largue a Ghana de voluntario, a hacer algo por los enfermos de SIDA o de Malaria. Ahora sí a ver si mis chicharrones truenan. Tengo el tiempo y la escasez de compromisos, así que ¿por qué no? Ha sido muy intenso este proceso, demasiado rápido y demasiadas cosas. No se pude digerir, el ejemplo anterior sobre la cantidad de cosas vistas en una clase me parece preciso. Así fue, 10 horas entre escuela y pasantía al día, trabajos, tareas, cafecitos, cenas, comidas, pedas, teatro, conciertos, opera… no mames, demasiadas cosas, intensisisimo… y puedo decir que NYC me quebró, pero es que nadie en el mundo entero le puede seguir el paso a las cosas que surgen aquí, ni siquiera puedes lanzar una red lo suficientemente amplia para atraparlo todo no importan cuan superficial sea el conocimiento buscado. Las cosas cambian todos los días, desde la bolsa, la nueva puesta en escena, la nueva galería, el restaurante de la esquina que te gustaba ya no existe, abrieron uno nuevo en frente… las opciones son amplias, de lo más jodido a lo más chingón a lo más raro. Voy a extrañar NY.

December 25, 2006

Bautizo

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El peso de Hollywood y las novelas se siente sobre mis hombros, un lastre maloso que no logro sacudir.
Ya te encontré un nombre, serás Gruchegnka.

November 30, 2006

Me mata de hueva

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Por ahí me dijo un pajarito que casi guacarea cuando leyó mi blog, que le da una hueva tremenda verme siempre quejarme de lo mismo, que estoy obsesionado con las indomables, con las que jamás serán lo que yo quiero que sean. Por lo tanto, cada vez que voy tras ellas siempre habrá decepción, vacío, soledad… chale. Pero cuando salgo con las que no son indomables me matan de hueva… Otra de las razones porque mi blog es tan de hueva puede ser poeque solo escribo cuando me pasa una de esas mamadas, las bonitas no las publico, esas se las doy a ellas.

Por otro lado, se está fraguando una conspiración en mi contra. Me siento como en la primaria, un grupito se lleva contigo, luego no y tu formas el tuyo, luego regresan, se secretean, te hacen la ley del hielo, te sonríen hipócritamente, hay secretitos y chismsitos entre todos. Total que la greenga esta, otra más de las salvajes, esta emputada conmigo y creo saber porque pero todo está en las tinieblas, y ya sus amigas me ven con ojos de “vas a ver te voy a acusar.” Me mata de hueva pero ahí estoy.

Así que regresa el chango, el mandril, el oso, el berrinches, Orinoco, pendejo, puto, etc. Etc. Etc. Todos esos “nombrezotes” que me llamaban en la primaria, secundaria y prepa. Esos años mozos en los que siempre terminaba en una banca solo porque nadie se quería sentar junto a mi… para mis adentros me digo “mejor, me lo ahorro, sólo los que valgan la pena se me acercarán” El único pedo mes amis es que no estoy en mi casa, así que no hallo a ningún(a) valiente que se me quiera acercar y las que se acercan, me matan de hueva. Tal vez Susana tenía razón, siempre seré un hombre infeliz, o tal vez Rocío tenga razón, diciéndome que siga siendo como soy, que la intensidad le encanta y que a veces me extraña mucho, y qué tal Daniela (sí, esa mera), que dice que me encanta hacerme el santito mártir, que me gusta pensar que nadie es tan bueno como yo ni se sacrifica como yo, pero es que bueno, comparado con ella, ¡quién no! Y pues Liv lo único que me pudo decir es que no podía darme lo que pedía… ¿habrá querido decir que pido demasiado pero me la volteo con el “no eres tu soy yo”? Total, así las cosas… aunque por ahí hay una sorpresita… Karen, sí, aquel recuerdo remoto de la adolescencia tardía, diciéndome que no supo darme la atención y el apapacho que le pedía y que ahora lo entiende, que si tan sólo hubiera sabido lo que sabe hoy en ese entonces… entonces… pero eso no se puede, es imposible y todos lo decimos, pero por lo menos me reconforta escuchar sus palabras sobretodo cuando yo para ella estaba muerto (lo juro, eso fue lo que me dijo).

Bueno mushashos, asi las cosas, besos,

Oso

November 16, 2006

hippiespandrofresasfunkysicodelicos

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Hago un breve análisis de mi estado actual, como siempre, inagotable y extenuante. Nunca en mi vida he sabido lo que quiero, y cuando creía saber qué era lo que quería siempre llegaba alguien con cierta autoridad moral para hacerme dudar y finalmente jalarme hacia un objetivo “mejor,” por lo menos más claro y dentro de los estándares respetados por la “sociedad.” Así que ahora estoy en el corazón del sistema, la Meca a donde quieren llegar todos los tigres para demostrar que todo el mundo se las pela: Manhattan.

Por donde camines sientes el impulso, sientes la necesidad de hacer algo, de trabajar, calles y calles de concreto, edificios enormes construídos con sangre, sudor, migrantes de todas partes trabajando como migrantes en lo que sea, cualquier chambita que exista y si no se la inventan. Están aquí porque están convencidos de una forma de hacer las cosas, esperando a que algunas de las sobras producidas por el país más rico del mundo sea alcanzada por su esfuerzo, si no para ellos sí para su legado. Esa idea que deja familias, religiones, y cualquier cosa que tenga un valor orgánico, cambian un estandárte por una creencia, un ideal, por su carne, por su sangre. También vienen los más picudos del mundo a probarse en las grandes ligas, con los McKinseys y con los BCs, y con todas esas empresas magnates que despilfarran cantidades inescrutables de dinero y putean a quien tenga las credenciales para un trabajo que no es de puta. Todos en trajes, con esperanzas de hacerla, con expectativas enormes medidas con signos de dólares. Todos, migrantes y yuppies queriendo ser Don Cabrón.

Y luego estamos los pendejos como yo. Los ilusos que se metieron en un programa de Medio Ambiente, esa pinche materia que nadie tiene ni puta idea de lo que es, que creen que es una excusa para socialistas o una estrategia de marketing para los capitalistas. Y sí, es ambas cosas, pero mucho más también, pero si no es esas dos ¿A quién le importa? Así que ahora se supone que también le tengo que chingar, y sudar, y derramar sangre y encontrar un trabajo, y saber a dónde voy exactamente, reconocer el pedazo de carne en el mundo corporativo donde quiero clavar mis dientes, saber qué es lo que quiero y cómo lo quiero. Y no tengo ni puta idea, aún con la inconmensurable deuda que me aventé de 75 mil morlacos para salir con un título de nobleza de una de las 9 universidades del IVY LEAGUE (¿Qué chingados significa eso?).

Cómo buen pinche fresa retrógrada y soñador aquí me tienen, burlándome y quejándome de mi vida de padrino en el pinche ombligo del mundo (qué a propósito pronto será Shangai), porqué tengo el jodido tiempo de escribir pendejadas en un blog, en Internet, con una computadora, en un departamento con calefacción, para ustedes, unos pinches fresas también, que tenemos el tiempo de hacer estos ejercicios mentales y no preocuparnos por qué es lo que vamos a tragar hoy, deja tu mañana, o cómo vamos a curar la puta malaria/diarrea/sida/tuberculosis que nos tiene jodidos a nosotros y a nuestra familia… Pero hay que cagar varo, tener EL coche, EL departamento, LA vieja, LOS viajes… no mames, neta no sé ni que pedo… ¿Hasta qué punto? hasta que punto esta bien dejarnos ir de cabeza por el otro mientras los pinches cerdos explotadores nos reímos del que dejó todo por los demás “¡Qué te vaya bien mi hermano, hay te lo lavas!” Pero aqui sigo, inamovible, tragándome mis huevos del refrigerador, mi cereal empaquetado, y escribiendo en mi computadora ¡pinche poser!

November 5, 2006

Brujos y brujas, dones y doñas, blancas, negros y cabronas

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Pues sí… ahora volvemos a las andadas, a ser Don Cabrón, lo siento Chema y Eli, pero no lo voy a evitar y corazones tendran que ser arañados. En mi experiencia más reciente siempre resulta que cuando termino una relación intensisima busco no a uno sino a varios clavos para sacar el clavote ese que deje que me atravesara el corazón. Así que hoy sigo con la mimsa mamada de antaño: “¿Quiubo reina cómo estas? Me llamo Juan Pablo y sólo quiero cojer contigo, no quiero nada serio, etc. etc. etc. … (éste o cualquier otro pinche choro mareador para que me den lo que quiero)” y ahí andan las zonzas queriendo traerme al “buen camino.” Chale, así como yo traté de traer a las otras al buen camino, al final siempre acabo oscureciendo su tinte. Así que ahora estoy en el entablillado, entre la greenga no’cachonda pero a la que me quiero dar sólo por pinche orgulloso de mierda (”¡Ah no quieres cojer! ¡Cómo de que no pe…!”) y la reina hermosa semi-hada que me apapcha, me busca, me da regalitos y me trata como principe. Y sí, por eso, porque me abri y me dieron en la madre, otra vez, y sí también por lo otro, porque se abrieron y les di en la madre, y sí, por aquello de allá también, porque no es justo, y no quiero ser justo, y por lo del más allá si quieren también, para ver como me va con esta pinche actitud que traigo. Mientras tanto sigo denigrando el sexo, y con ello también a mi… sexo casual, sin amor, sin ataduras, placer superficial, llenando casillas de cosas por hacer, manteniendo la cabeza caliente, soltando, sin pensar en consecuencias… déjando que la piel de dragón me cubra de nuevo, esa que tiene capas y capas de escamas, tan gruesa que los guerreros fantasiosos la usaban para sus escudos, para protegerse en las batallas cósmicas, contra rayos pink, contra meteoros, contra planetas enteros y tormentas nebulares, explosiones estelares, agujeros sin color. Pero ya llegará alguna otra de aquellas que surgen por generación espontanea, aquella hija de león que me quitara todas las capas de un sólo rasguño, me desnudará y me invitará a bañarme en sus aguas, aguas termales, curativas, sólo para que cuando esté listo, tenga la posibilidad de lastimarme (yo y ella) otra vez… si quisiera (yo y ella). “El dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional.” Así que sí, seguré engañandome sin engañarlas a ellas.

Besos a todos,

Oso

November 1, 2006

Día de brujas

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A todas las brujitas blancas, grises, multicolor, rojas y, sobretodo, a las negras, les deseo un feliz día de vuelos de escoba, crecimiento de berrugas, sacudidas de sombreros y una noche entera de baile alrededor de la hogera y el cazón. Ojalá y encuentren todos los ingredientes para sus pósimas mágicas, echizos y embrujos menos uno… no me toquen a mis hadas, esas son para mí, para agregarlas a sus filas cuando haya terminado con ellas.

October 18, 2006

PUTA MADRE

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No, este post no tiene nada que ver con mi mamá. Acabo de terminar mi primer examen parcial de Microeconomia en la Maestria, despues de haber llevado la materia tres veces en el ITAM puedo decir hoy que me la pela, aunque me abrocharon en el pinche examen. Chaparros, estoy confundido, tengo en mi corazon algo enterrado pero no es nada, es como si fuera solo el area vacia de algo que estaba ahi y ahora solo queda el espacio. Lo quiero llenar, pero no se si sea sólo por llenarlo. Estoy un poco cansado de que mi estado de animo dependa inmensamente en la mujer que esté (o no) en mi vida en un momento. Ahora, para variar, ando tras de cualquiera que me haya mostrado algo de admiración, respeto, cariño, aprecio, etc. El problema es que se me escaman chaparros y parece que ya es una moda conmigo: sí y luego no. Así de simple, me podría meter en el fondo del sí y luego el no pero creo que ahorita no vale la pena, creo qeu se entiende. Lo que me obsesiona es que tal vez yo tenga que ver en eso en gran parte ¿Qué recóndita y escondida parte de mi provoca esa reacción de las mujeres? No me lo explico. Muchas veces creo que es lo mejor, porque puede que a ellas les toque conocer la mounstrosidad que llevo dentro, y entonces se veran amarradas en los tentáculos de una bestia que las oprime y las extingue por tener un impulso insasiable de poseerlas (claro, muchos dirán: “¿Qué le buscas gordo? Ahí está el porqué). Pero no siempre sale aquella bestia hedionda y todo abrazo, algunas veces hay ternura, libertad, comprención, respeto, aliento, apoyo, amor. Tal vez no sea la calidad sino la cantidad, o ambas. Regresando al punto del “ahora sí, ahora no,” éstas parecen gallegos dando indicaciones del funcionamiento de las intermitentes de un coche. Pero después entra otra variable, una que sí importa, aunque sé que hay muchas otras que también podrían entrar en la ecuación, nunca en mi vida me he podido ligar a una greenga. Chale, yo sé viejos, yo sé, es lo peor que podría admitir alguien que se siente una especie de Don Juan como yo, cómo es posible que no pueda agarrarme a una de tantas “show your tits” girls que tanto pululan nuestras playas en “spring break.” La neta no lo sé, me ven ¡y corren! Claro que al principio sí todo bonito, que que caballeroso, que qué respetuoso, que si esto que si aquello, que no me digas, que si en serio, que si la manga del muerto y rata pan pan, y luego les sales con que pues todo eso que ellas maman lo pueden tener, todito para ellas y viene el:”Híjole mano… la neta… la neta, la neta, la neta… páááááááááááááso sin ver.” ¡HUEVOS PUTO! ¡TÓMALA BARBÓN! ¿Cómo te quedo el ojo? Total que ahora cuando yo ya me había hecho una idea, déja tu lo de salir y ver que pedo, darnos unos cuantos bocinazos, panzasos y demás, sólo regresar al estado donde recibía pura aclamación y consuelo, ese estado de entre amigo que te quiere como eres, te tira la onda, pero en el fondo te tiene miedo, no lo tengo, se cayó tutti frutti. Así que ya nos lastimamos y ni siquera nos hicimos más que eso. Debo decirlo, para ser lo más caballeroso que pueda, no me quiso viejos, quesque porque le abria la puerta o le servía agua en su baso, o le mandaba un mensajito cachondo era algo que apuntaba a una relación “seria.” RRRRRRRRÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑIIIIIIIIIIJJJJ (efecto de rayón de disco)… ¡O sea que la carnalita me podía tirar el chon cuando yo andaba con la Liv, la que me buscaba era ella, que la me caía a la casa, me traía galletitas y demás detalles estaba siendo poco sería pero cuando el pinche toro se le pone bravo le sacatella! ¡HUEVOS PUTO! ¡TÓMALA BARBÓN! ¿Cómo te quedo el ojo? Pues así parece, y encima me dice que le de su espacio, que no me puede corresponder, sí chaparros, lo hizo… sí, en serio chaparros me la aplicó durísimo… “the only thing I can offer you right now is ‘just friends’” ¡A K A L A! ¿Quééééééééé taaaaaaaaal? Pos así chaparros, claro que ya nos habíamos atascado antes… pero eso no vale ¿verdad? Me cai que estoy rependejo la neta, dejé de ser la fruta prohibida. Pero lo que me dolio más es que fue el remate… LIV-”Sí mi amor, un año si lo aguantamos, vámonos a vivir juntos, te amo, jamás había estado tan contenta en mi vida…bla, bla, bla, bla, bla” …y luego… “no te puedo dar lo que quieres ahorita, pero te amo, te extraño ¡bye!” y luego la GREENGA *JP you are a great guy, I miss you, I told my family about you, would you like to come for thanks giving, I just want you to be happy, I wanted you to kiss me… bla, bla, bla, bla, bla” Sí, qué ardido, lo sé… ¡me vale madres! Así que double whammy para mi, el famosisimo UNO-DOS. ¡Ta bien! ¡Ahí muere! ¡Estoy en la lona y la cuenta ya va días! Ahora si sólo pudiera dejar de pensar y que mi corazón dejara de apachurrarse… tal vez me la corte y me lo extirpe.

October 14, 2006

Las tres

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Recordé a tres de las mujeres más importantes de mi vida. Con todas pasé menos de un minuto. Cuándo era aquél adolescente cacarizo y regordete nunca me creí atractivo. Las niñas fresas del sur huían de mí (las el norte ni sabían de mi existencia), a algunas hasta asco les daba darme besos en la mejilla para saludarme, otras se burlaban de mi forma de bailar, las demás me daban cachetadas jugando semana inglesa aunque me tocara un beso. Pero hubo tres mujeres que vieron más allá de eso, más allá de los granos, más allá de las bolitas de grasa en mi barriga, más allá de la capucha que usaba para cubrirme la cara. Una, la primera, en Galerías Insurgentes, la segunda en Reinoaventura, y la otra en Celaya, en la Olimpiada Marista. Las tres iniciaron el contacto, las tres a su manera me hicieron sentir guapo, las tres me dijeron que algo había para mi allá afuera, las tres me tocaron; el hombro, la pierna, un beso. A las tres no las esperaba, con las tres se dio, o más bien ellas hicieron que se diera. Por alguna extraña razón mi ceño fruncido no las espantó, mi seriedad y timidez les pareció lo que era: una máscara. Dejaron todo atrás para arriesgarse a ser amables con el chico migraña. Con la primera y la última no cruce más de dos palabras, con la segunda tal vez habré dicho cinco. Pero ellas fueron las primeras, mis primeras seductoras, mis primeros ángeles. Ahora ha habido angelitos revoloteadotes, pero no bajo la escopeta, ni guardo las tijeras, estoy ardiendo.

Me caí, estoy en el piso y llevo una semana sentado en él. A penas he descubierto que estoy tirado en medio de la cocina, afortunadamente nada esta roto, sólo son fisuras, con cola-loca se pegan. Pero aunque la receta me la se de memoria, esa que hace que el pastel levante, los huevos están estrellados en la pared, la mitad de la harina está en el piso, la leche gotea de las repisas, y no alcanzo a ver ningún sabor, ni la vainilla, ni la avellana, ni el chocolate, y aunque creí haber visto una fresa muy roja detrás del refrigerador seguro se espantó porque no la he vuelto a ver. Así que cuando me levante habrá que recoger el tiradero, habrá que toquetearme para ver dónde me duele, dónde están los moretones, qué menjurje me tomo para las heridas internas, que pomadas me enfrían y me calientan para los dolores musculares, sobre todo para los músculos que bombean. Empazaré a trapear, a sacudir, a barrer, a lavar, una vez que todo esté limpio prepararé el pastel. A ver si levanta.

¡Los amo!

P.D. ¡Gracias tres angelitos!

September 30, 2006

Me comieron la lengua los ratones

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Queridos todos,

Parece ser que de las brujas grises y otros placeres se ha terminado. Me gustaría que no fuese así el caso pero lo es. Me gustaría dejar de esperar que de pronto tomara un avión para recuperarme desesperadamente pero tampoco va a ser así y esperaré un rato más. Encontré algo que no esperaba en ella, así que por lo menos me consuela que no he perdido la capacidad de sorprenderme aunque me da miedo que habiéndolo hecho una vez más la próxima vez no se así de fácil.

También parece que esto del karma es cierto, yo corrí del compromiso con alguíen y ahora corren del compromiso conmigo. Las dos son válidas ¡Qué espanto! Ratón, creo que debemos dejar nuestras categorizaciones. Pero haciendo la urgente autopsia al cuerpo inerte de una relación terminada creo que me quedo con lo bueno y eso sí que es para variar. Nunca pensé encontrar a alguien que me aguantara tanto como Liv lo hizo (aunque claro, no me aguanto tanto como me hubiea gustado, jejeje), que me entendiera tan profundamente (espero no haberte quedado corto chaparrita) y eso que soy muy difícil. Dicen por acá las pocas personas que conocen del caso que ahora soy libre aunque yo considero que siempre lo fui, sólo que decidí, como tu, no estar contigo. Analízandolo exahusitavemtne, y si es cierto que se parece en algo a lo que yo viví, en el fondo se trata de voluntad: “Quiero estar contigo” o “no quiero estar contigo” (habría que agregarle una connotación de tiempo: ahora, mañana, en un mes, etc. Pero la omitiré para facilitar el ejercicio). Es una máxima, una decisión, evaluás los pros y los contras, si los contras superan los pros pues hasta ahí llego. Pero si quieres estar con alguien, mientras te de lo que quieres, no hay límites ¡Ojo! No estoy diciendo que el amor lo puede todo, pero la voluntad sí, el amor sólo ayuda a que la decisión se haga más fácilmente. Sacrificar estar contigo hoy por estar contigo en el futuro, sacrificar el trabajo, la chmba, el estudio, tus amigos, la familia, el dinero, etc. etc. etc. ¿Hasta qué punto? pues hasta el que la voluntad te imponga. Es equiparable, es intríncicamente inescapable, tu vas a dar lo que quieras dar, tautológico. No quiero aburrirlos con una disertación de amor y voluntad, pero al final del día la cantidad de amor pude estar directamente relacionada con la cantidad de voluntad.Hay dos actos que valen la pena analizar cuando de relaciones amorosas se trata:

1) Cuando A hace por B lo que A quiere para B sabiéndo que B lo quiere también, sacrificando la relación en el proceso. Claro que es una postura arrogante la de A de saberse todo poderoso, todo conocedor y admás mártir “sacrifico nuestra relación por tu bienestar.” Diría que en principio suena a estupidez, pero si se hace inocentemente, sí se hace con el corazón en la garganta, puede que sea verdad y nada que haga daño puede salir de ello.

2) Cuando A tiene como mínimo el máximo de B. Por alguna razón moral o ética A tiene ciertos principios básicos, categóricos, cuando entra a una relación independientemente de quién sea la persona con la que se va a relacionar. Uno de estos principios serían la fidelidad, la lealtad, la honestidad, la sinceridad, la compañía, el respeto, la puntualidad, la entrega entre muchos otros similares (listo sólo algunos de los que se cree más comunes aunque en la realidad son los más escasos). Sin embargo, cuando se tienen dentro de sí a priori no representan actos de amor, son actos automáticos, mecánicos, vacíos. Estos principios y las acciones que los acompañan tienen un valor intrínseco, independiente del amor. Sin embargo, con el tiempo, con la identificación de “el otro”, con el conocimiento de la existencia de “el sujeto”, los recipientes morales vacíos empiezan a llenarse de significaco. Cada uno de los detalles que se hacen por el otro obtienen vida propia, una vida edificada por la forma particular de comunicarse con aquél o aquella. Representa un mensaje claro lleno de cariño por B y por A, para A y para B. El problema es cuando la base de la que se parte está dislocada, cuando el trabajo por cumplir con estos principios básicos representa una ardua tarea para alguno de los involucrados, en éste caso B. A, por el contrario, lo trae consigo, en su forma de ser, en su educación. Para B representa un brinco sorprendete. En este caso será el amor que A sienta por B para esperar a que B lleuge al mismo nivel, o para que A llegue al nivel de B. Ambos representan dos acciones de voluntad, querer esperar o querer moverse hacia el otro, ambos son actos que estarán alimentados por la voluntad, aunque, no se amen. Sobran ejemplos de parejas en relaciones amorosas que no tienen amor. Prefiero estar sólo que en una de esas ¿tu no?

Así que como bien lo puso Alá, y no, no es el del más allá sino una compañera de la escuela, llegamos a diferencias irreconciliables ¿Por qué? Porque ninguno de los dos lo quiso lo suficiente.

Saludos a todos mushashos,

Gordolobo

June 19, 2006

Presente

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Hace mas de tres semanas Nueva York me recibió de la única manera posible. Llegue a la una de la mañana, no tenia las llaves de mi departamento y la noche en el hotel mas barato costaba 150 dólares. Las bancas del aeropuerto se veían lo suficientemente cómodas como para que agarrara mis tiliches y me reposara sobre ellas. No bastaron ni dos minutos para que la ciudad me diera otro apretón en la mano, un inmigrante nigeriano trataba de convencer a un grupo de 15 jovenzuelos de entre 15 y 17 años de que el les conseguiría trabajo a todos en Baltimore, mi ciudad natal, que queda a cuatro horas de Nueva York. Dos horas mas tarde los 15 seguían al negro a la aventura o la perdición en búsqueda del sueño americano.

Después de pasadas las horas, la firma de contratos, las subidas y bajadas de taxis manejados por gente morena que uno no sabe de donde son porque no hablan ningún idioma que conozcas aunque ellos juran que es ingles, aterrice en mi departamento. A dos cuadras de la universidad, renovado, buen tamaño, magnifico, las cosas se arreglaban. El primer fin de semana me la pase buscando cosas para llenar mi cuarto, desde las sabanas hasta la lámpara para el escritorio. Todo listo, el sábado me lancé por una chela al bar que sin duda se transformara en el mas visitado durante mi estancia, acompañado de mi compañero de piso, Matt, 22 años, guerito del mid-west, callado, sobrio y muy estudioso, justo lo que necesitaba, sin sarcasmo.

El primer día de presentación fluyo sin mayores ni menores, el segundo ya tenia 150 paginas que leer para el día siguiente, para una de las seis clases que llevare durante el verano. Para el siguiente ya tenia otras 150 paginas mas la entrega de un ensayo. Para no hacerles el cuento largo, todos los días hay que leer al menos 150 paginas y entregar un ensayo, mas las clases y los trabajos en equipo, si, adivinaron, uno por clase. Además de las pequeñas cosas como ir a contratar el teléfono, abrir una cuenta de banco, etc. Verán, mi programa lleva la misma cantidad de créditos que un programa de dos años, pero el mió solo dura uno. Tal para cual, los dos un par de intensos.

Para mi sorpresa todo mundo es un fregon y si yo me consideraba nionio y traumado con las calificaciones aquí soy el mas relajado y tranquilo, aunque me toma el doble de tiempo escribir y leer en ingles. Así que nada de reventarse los fines de semana, ando en chinga también. Pero me encanta, estoy fascinado con lo que estoy llevando y para los que se pregunten que es, pues ahí les van mis clases de este verano: Química Ambiental (Orgánica e inorgánica), Climatología (entre otras cosas vemos termodinámica), Biodiversidad (= Biología de la conservación), Toxicología (Como afectan distintos químicos al cuerpo humano), Política Ambiental (claro esta, mi favorita), Hidrologia (sistemas hidráulicos de la Tierra) Cada uno con su respectivo laboratorio, es fascinante.

Pasando a temas mas interesantes. La extraño y la amo mas que nada en el mundo. A pesar de todo quiero estar con ella y no creo que haya nadie que pueda sacarla de mi corazón a menos que ella misma rompa el tejido (que dramático) y se salga. He hablado con Liv todos los días, y todos los días reafirmo porque quiero estar con ella, soy feliz a su lado y se cuela hasta el tuétano para abrazarlo cuando tiene frió. Liv es la mujer de mi vida hoy, y seguro lo será mañana y si lo es mas mañana es mas probable que lo sea el día siguiente.

Bueno chaparros solo quiero decirles que la hueva que estaba echando la estoy desquitando a gusto. La cantidad de trabajo es impresionante, pero no se como le hago para sacar tiempo de las piedras o es que estaba muy mal acostumbrado…. Jajaja!!! En fin, estoy contento, estoy bien y espero verlos a todos en Agosto, llego el 19.

Besos,

Oso

April 3, 2006

Atorado

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Que malo es empezar a escribir algo cuando no se sabe muy bien qué es lo que se quiere expresar. Lo único que hay es el impulso a decir algo aunque nadie lo escuche. Desde hace ya algunas semanas me siento nervioso, feliz, aterrado, inseguro, fuerte, débil, sentimientos tan contrastantes como entendidos que jalan en todas direcciones, tiran con una fuerza endemoniada sin llevarme a ningún lado, cada uno contrarrestando el jalón del otro, dejándome inmóvil a merced de los elementos. Resulta que estoy varado, navego a ningún lado, me asaltan los celos y el frenesí del amor en periodos no mayores a una hora, extrañando la estabilidad y la paz, la certeza, la firmeza de un pasado que no tiene baches y sólo muestra pureza, rectitud y aburrimiento. Será que la empresas más peligrosas siempre serán las más divertidas, jugar a bajar un pie de la cuerda floja mientras vientos huracanados te prueban como papalote. Así es, por vez primera me encuentro en un lugar visitado ya por muchos o que muchos creen haber visitado. Se acerca la hora cada vez más a destiempo, cada segundo. Estoy rendido, arrodillado ante lo que quiera _______ hacer conmigo.

Simple y llanamente, estoy muy enamorado, me atreveré a decir más que nunca, que me podría casar; también estoy a punto de irme de maestría (combinenlo con lo primero y analícenme como quieran), la fecha es el 30 de mayo, no tengo dinero, por ser gringo, por ser mexicano, por ser residente, por no ser residente, por estudiar una maestría en administración pública, por estudiarla en ciencia y política ambiental, porque el programa empieza en mayo y no septiembre, porque no estoy dentro de la normal no hay instituciones de financiamiento en donde quepa, soy aberrante. Es frustrante, yo hice lo que me tocaba, terminar bien mi carrera, tener un CV sólido, ser aceptado en el posgrado, y ahora el dinero es lo que falta, ni préstamos ni becas, sería un abuso acudir a mis mecenas hasta ahora vitalicios, tampoco tengo ahorros, o bueno, los tengo, pero son irrisibles cuando se les compara con la cantidad solicitada. Toda mi vida la estructuré para este momento, quienes me conocen lo sabrán. Esto de hacerme el mártir me sale muy bien, pero realmente me siento atorado, empecé a despedirme antes de tiempo y ahora me he quedado con casi nada y todo, como en todas las despedidas; si no me voy tendré que reconstruirme, me da una hueva aplastante. ¿De qué sirvió? Arriba la apatía.

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